La presentación del libro “La emergencia del sujeto Femenino en la escritura de cuatro ecuatorianas de los siglos XVIII y XIX” de la autora Alexandra Astudillo Figueroa, se realizará el día jueves 29 de octubre,  a las 18:00 en el auditorio Alterno de la Facultad de Filosofía.

El análisis de la obra estará a cargo del Felipe Aguilar, Gloria Riera y la Cátedra Abierta de Historia. 

El evento es organizado por la Universidad de Cuenca, Facultad de Filosofía Letras y Ciencias de la Educación, Cátedra Abierta de Historia, la Carrera de Lengua, Literatura y Lenguajes Audiovisuales y el Encuentro sobre Literatura Ecuatoriana Alfonso Carrasco Vintimilla.

Sobre la obra

Astudillo lee un corpus diverso de textos de la literatura ecuatoriana de los siglos XVIII y XIX como dispositivos escrituarios que ponen en juego varios niveles de sentido y de relación con el contexto cultural y sus códigos de representación, como un sitio de encuentro entre entre diversos géneros de escritura ‒autobiográfico, epistolar, poético, ensayístico‒, y como un espacio de diálogo  entre distintas disciplinas  ‒historia, literatura, sociología, política‒, lo que le ha permitido reflexionar sobre las relaciones de poder que fijan las instituciones sociales y culturales (…)

Para ello, se centra en el análisis de la autobiografía escrita por la madre Sor Catalina Jesús María Herrera (1717-1795), la correspondencia que  Manuela Sáenz (1797-1856) mantuvo desde 1834 hasta 1856 con Juan José Flores y Roberto Ascásubi, la poesía y textos en prosa de Dolores Veintimilla de Galindo (1829-1857), y los textos Páginas de Ecuador y Conferencia sobre Sicología Moderna de Marietta de Veintimilla 1858-1807, con el propósito de rastrear las distintas posiciones de enunciación que desde ellas generaron, las opciones vitales que adoptaron, las características de las estrategias no convencionales asumidas, orientadas a desenmascarar, compeler o descubrir las debilidades de un pensamiento patriarcal que se legitimaba a sí mismo, generando a la vez efectos de sentido que posicionaron otras formas de pensamiento y otros modos de ser y actuar, que reexaminaron su posición dentro de un contexto social específico.

Sobre la autora

Alexandra Astudillo Figueroa: es Magíster en Letras y Doctora en Estudios Culturales Latinoamericanos por la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador. Es Docente Investigadora, Directora del Departamento de Español de la Universidad San Francisco de Quito. Trabaja en temas relacionados con: escritura de mujeres, historia intelectual, literatura y estudios culturales latinoamericanos.

UCuenca

El sujeto femenino en la escritura de 4 ecuatorianas de los siglos XVIII y XIX

Alexandra Astudillo Figueroa estudió Lengua y Literatura en la Universidad de Cuenca; luego, hizo su vida en Quito. Es magíster y doctora en Estudios Culturales Latinoamericanos por la Universidad Andina; docente investigadora y Directora del Departamento de Español de la Universidad San Francisco (USFQ). Trabaja en temas relacionados con escritura de mujeres, historia intelectual, literatura y estudios culturales latinoamericanos.

Hace  pocos días, la Cátedra Abierta de Historia y el Encuentro de Literatura Ecuatoriana Alfonso Carrasco Vintimilla, de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca presentaron su libro La Emergencia del sujeto femenino en la escritura de cuatro ecuatorianas de los siglos XVIII y XIX. Conversamos con ella para ampliar la mirada sobre sor Catalina Herrera, Marietta de Veintimilla, Manuelita Sáenz y Dolores Veintimilla de Galindo.

Preocupa que nadie conozca a la madre Catalina Herrera, ¿cómo eligió ese personaje?

Había hecho algunos trabajos sobre escritura mística, sigo trabajando en ella, en colaboración con el Carmen Alto. Encontré bibliografía de muchas monjas y me pregunté: en Ecuador ¿qué hay? La vida de Mariana de Jesús no está contada por ella; entonces me encontré con la biografía de una religiosa jesuita que sí está escrita con su puño y letra: una mujer muy interesante, guayaquileña que hizo su vida en Quito, porque en esa época no había conventos en su ciudad.

¿Vale la pena que se reediten sus textos? ¿Dónde se encuentra su obra?

Sí, está en la biblioteca Benjamín Carrión, publicada en 1950 por un obispo que dice que le arregló solo la gramática, porque era un texto de corrido. Mi enfoque ilumina solo una parte del libro; hay mucho más, es un texto muy complejo hay información geográfica histórica, de un terremoto, de cómo los problemas de política en Quito repercutían en los conventos.

¿Ser monja o al matrimonio?

Ella realmente tiene una vocación religiosa, se nota cuando reconstruye su infancia, la única parte estructurada y cronológica. Ahora sí, su vida fue complicada, su madre tuvo una vida muy dura, su padre era muy violento.

¿Afirma que al ser 4 mujeres de una élite, por tanto su camino era más difícil?

Para las mujeres de élite había un patrón escrito, las otras podían moverse un poco más, pero ellas eran más visibles y por eso todos los conflictos en los que se vieron envueltas.

¿Qué Manuela Sáenz se nos ha ocultado?

La de esos 26 años que le sobrevive a Bolívar, sus cartas con Juan José Flores y Roberto Ascázubi. Cuando se habla de Manuela se habla de esa relación, el hecho de que sea un hombre tan importante para la historia de Latinoamérica hace que su sombra sea fuerte sobre ella. Pero antes de conocer a Bolívar ya estaba vinculada a la política. Lo que aporta la relación con el libertador es básicamente conocer ya el proyecto grande, por ejemplo, cuando está en Paita pide que se le envíe un ejemplar de la Constitución que escribieron para Bolivia porque quiere revisarla, accede a conocer cómo funcionan los ejércitos (que se ve en la correspondencia con Flores).

Existe todo el trabajo político que ella pretende hacer para el Ecuador desde Paita, la información que logra filtrar al Ecuador, moviéndose estratégicamente, es interesantísima: sabe quiénes le van a hacer la guerra al Ecuador, quiénes le van a hacer la guerra a Flores, le avisa que podemos recuperar Paita y Jaén (porque todos los ejércitos se desplegaron al sur)… ¡Flores no le hace caso! Ella dice: “dígame qué puedo hacer para el Ecuador”. Paita es un sitio de entrada y salida de mucha gente, hasta conoció a García Moreno y a Garibaldi. Quería unir a Juan José Flores con el general Santa Cruz en Bolivia, para, por lo menos, unirnos con esa parte. Para ella quienes fueron fieles a Bolívar son confiables, sabía quiénes estaban en su contra o con sus ideales, con quién había que enviar las cartas.

¿Y sobre todo, de Manuela, se rescatan sus cartas de amor?

Lo único que se tiene realmente son las de ella a Bolívar; tenemos esa biografía apócrifa: Los diarios perdidos de Manuela y las Cartas de amor, dicen se ha encontrado un baúl que le perteneció pero estudios serios nos recuerdan que con la difteria se quemaba todo.

¿Se da el olvido con Manuela?

Hay un silencio sobre ella, una distorsión de su vida en su propia época, provocada por los enemigos de Bolívar (atacarla era atacar a Bolívar). En Colombia y Perú hubo mucho interés de desaparecer a Manuela por temas políticos, en Ecuador de callarla, era una enemiga pública.

¿Se recuerda a algunas de estas mujeres por sus pasiones, con una especie de morbo?

Es lo que ha pasado con Manuela, Marietta y Dolores, una mirada patriarcal que satisface el morbo social. En las Catilinarias, Montalvo dice que Marietta se acostaba con todos los soldados que era una manera de tener a la tropa a su favor.

¿Qué nos hereda Marietta de Veintimilla?

2 cosas: el atrevimiento político de “yo escribo la historia del Ecuador desde mi mirada”; ella dice “hay muchos que no van a estar de acuerdo, pero yo voy a hablar de la verdad”, y la verdad es una construcción y ella la construye. Y porque ella escribe un tratado de psicología, en la misma época en que Freud marca el siglo XX; lee a todos los filósofos que podía haber leído en su vida y los comenta. El tratado, es un trabajo teórico, piensa que la única forma de salir de la postración del pueblo latinoamericano es desarrollando su inteligencia, o sea, la clave está en la educación, en el desarrollo del intelecto, cuando ve al indígena dice: pueden ser cultivados solo que están esas formas de opresión.

¿A Dolores Veintimilla la conocemos más por el mito que por su obra?

El día que a alguien se le ocurrió poner el poema ‘Quejas’ como el “gran poema del romanticismo ecuatoriano” se la etiquetó de tal forma que ha impedido revisar otras cosas. Primero he hecho un trabajo cronológico de su obra, y ‘Quejas’ está muy lejano del suicidio todavía, ese poema va expresando la incomodidad del medio en el que está. Ella es una mujer interesada en temas intelectuales, con una educación de niña consentida. No sé cómo habrá sido su marido pero van primero a Guayaquil, se conoce con el círculo de escritores y le trae acá, a la que debe haber sido una sociedad muy conservadora, y él se va… ¡en una época con las cartas que se demoran tanto! Una miembro de la Academia de Historia publicó por primera vez cómo fue realmente la muerte de Dolores, a partir de los archivos de levantamiento del cadáver —a los que ha logrado acceder desde EE.UU.— reconstruye el momento de su muerte, quiénes la visitaron antes, quiénes salieron. Lo que voy haciendo es no solo leer la poesía sino los textos en prosa, ‘Necrología’ que desencadena todo el problema, aparte de eso, las otras defensas y desde dónde le atacan. Se le critica porque se mete en temas que no son de mujeres (la Iglesia apoyaba la pena de muerte), una forastera cómo se atreve; que escribe mal, que no sabe gramática (comete errores ortográficos); después se convierte en una mujer a la que el marido le pega (eso había que hacer para que se enderece); después que está loca, que es egocéntrica, vanidosa, energúmena, y arrogante.

¿Y ahora cuáles son sus proyectos?

La USFQ tiene un proyecto con los Museos de Quito sobre las espiritualidades en la ciudad con 5 museos (…) yo he estado en el Carmen Alto con la escritura mística. He propuesto una relectura de Sta. Teresa de Jesús, y otra del coro con la metáfora de la polifonía, ver cómo una obra de Sta. Teresa está influenciada por el Islam. Trabajo también en lo que publicaron las mujeres en la prensa del s. XIX, en la prensa en Guayaquil, donde escriben la revista La Mujer. (O)

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