Hoy los jóvenes harán un plantón afuera de la institución superior en Quito. Esperan una respuesta del Vicerrector, quien prometió revisar el incremento en el valor de la matrícula.

Al interior de las universidades privadas no es la primera vez que existe un reclamo por el alza de matrículas o el incremento del valor del semestre. Primero fue la PUCE (Pontificia Universidad Católica de Ecuador) en Quito, cuando un grupo  de jóvenes protagonizaron un plantón por el aumento de la pensión diferenciada. En ese momento, mayo de 2014, se habló de alzas del 20% en 2 ocasiones.

La protesta se extendió hasta diciembre del año pasado, a pesar de las promesas del CES (Consejo de Educación Superior) de revisar los cobros. En el camino se emitió una resolución para regular los costos, y se formuló un proyecto de reglamento que aún no se aprueba.

Hoy el malestar es entre los estudiantes de la UDLA (Universidad de Las Américas), también ubicada en Quito. Gabriel Toscano estudia en el centro la carrera de Derecho y él, como el resto de compañeros, se siente preocupado por el excesivo aumento. El costo de la matrícula  pasó de $300 a $642, es decir más del 100%.

“Hay malestar general porque no hubo información previa en ningún lado, ni en nuestros correos institucionales, no hubo nada que anticipara esta situación. Todos se enteraron recién cuando iban a cancelar y eso modifica los presupuestos”, dijo Toscano, quien señaló que antes sí hubo incrementos (de entre $ 40 y $ 60), pero no en la misma medida.

“En lo personal no he visto mejoras en la calidad de la educación que recibo. Creo que esta va acorde a la categoría C en la que se encuentra la universidad”, añadió Toscano.

El CES pidió a la universidad que entregue toda la información para justificar los incrementos. Los directivos de la institución educativa tienen un plazo de 5 días, que concluye este viernes.

De su lado María de la Paz Cerna, otra estudiante de Derecho, también expresó su contrariedad por el aumento en el valor de la matrícula, que no está acorde al índice inflacionario anual, tal como lo estableció el CES en la resolución emitida en mayo de 2014. Ella participó del plantón que se realizó el lunes pasado en las afueras de la universidad y estará nuevamente hoy porque espera una resolución de las autoridades de la UDLA respecto a este incremento.

“Conversamos con el vicerrector Gonzalo Mendieta y él indicó que habrá una reunión con los otros directivos cuando llegue el rector para determinar las acciones, incluso podría haber una revisión de ese valor”, reiteró María, quien pagó el semestre pasado $2.500 y en esta ocasión deberá cancelar $2.700.

¿Por qué ir a una U privada?

“Hoy creo que los chicos recurren a la universidad particular porque no es fácil acceder a una carrera en una pública. Son más exigentes en el ingreso y además hay aún la idiosincrasia de que lo privado es lo mejor, aunque se ha demostrado que hay carreras que son realmente de calidad en la pública”, comentó Érick Mozo, presidente de la Federación de estudiantes de universidades particulares del país. Otra de las razones es que en el imaginario de los padres y alumnos consultados persiste la idea de que un centro privado es sinónimo de un mejor trabajo o ascenso social.

La UDLA a través de un comunicado indicó que en los últimos 10 años no ha existido una revisión al valor de la matrícula y que ha efectuado una inversión enfocada en el mejoramiento académico, como el nuevo campus y el centro de simulación clínica. “Esta obra ha requerido  una inversión de $30 millones. Sin dejar de lado el desarrollo constante en los 5 campus”.

El comunicado también indica que este centro de estudios apunta a una recategorización. Hoy cuenta con una planta de 700 profesionales a tiempo completo y 324 parcial. Según las autoridades el 100% de fondos se invierte en infraestructura y docencia.

En 2014 el balance reportó ingresos por más de $ 78 millones (casi $ 75 millones por aranceles o pensiones) y gastos por otros $ 70 millones. (I)

DATOS

En mayo de 2014, ante la falta de un reglamento que norme las pensiones y matrícula en universidades particulares, se expidió una resolución.

En el primer artículo de la resolución se establece que las universidades solo pueden aumentar el valor de la colegiatura una vez al año, y no debe exceder el porcentaje de inflación calculado por el INEC.

También se especifica que los institutos superiores privados deben publicar su rendición de cuentas actualizada y valores en los portales electrónicos, pero esto no siempre se cumple.

Por ejemplo, la Universidad Técnica Particular de Loja, que en 2012-2013 aumentó 8.692 en estudiantes, tiene la información desde hace 2 años. En el caso de la San Francisco de Quito, el presupuesto ejecutado que se muestra es de 2011-2012, mientras que en la página de la Universidad Católica de Guayaquil se colgó un informe correspondiente al 2013.

El Telégrafo

Inquietud por el alza de matrículas y aranceles en universidades privadas

Se convocaron a través de las redes sociales y el punto de reunión fue los exteriores de la Universidad de las Américas (UDLA). Ahí, un grupo de estudiantes protestó por el incremento del precio en las matrículas. El año pasado pagaron USD 300 y este año deberán cancelar 642.

Desde las 11:00 de ayer 17 de agosto, los universitarios mostraron pancartas y lanzaron consignas por una educación más accesible. Esta es la segunda vez que emprenden una acción de descontento.

El jueves pasado 13 de agosto, los dirigentes estudiantiles convocaron a una reunión a la que asistió el vicerrector Gonzalo Mendieta. Él explicó las razones del incremento. Es la primera vez, en 10 años, que se suben los costos.

El tema no es nuevo en las universidades privadas del Ecuador. En el 2014, ya se registraron protestas por parte de los universitarios. Incluso los alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) salieron a la av. 12 de Octubre para reclamar por el alto costo de sus estudios.

Entonces, las autoridades del centro superior de educación respondieron con una reducción del 10% en los costos en su sistema de pensión diferenciada (seis categorías de acuerdo al nivel socioeconómico de cada familia del alumno).

Pero Erik Mozo, presidente de la Federación de Estudiantes Particulares del Ecuador y exdirigente de esa universidad, dice ahora que hay otros problemas que los inquietan. El principal es que los alumnos entran en una categoría y en la mitad de la carrera los cambian a otras que por lo general tienen costos más altos.

Johnny Sánchez, de 22 años, tuvo que buscar un trabajo para cubrir los costos educativos de su último tramo de estudios en la carrera de Comunicación, en la Universidad Católica. Hace cuatro años, para ingresar, hizo un préstamo en el Instituto de Ecuatoriano de Créditos Educativos. Pero con las alzas, los USD 10 000 que obtuvo fueron insuficientes para terminar la carrera. La última matrícula del año pasado le costó USD 350. Lo pagó en enero de este año y ahora le resta hacer su tesis.

El rector de la PUCE, Manuel Corrales, señaló vía correo electrónico que quien mejor puede responder a las dudas sobre los incrementos en los precios, en representación de las universidades particulares, es Carlos Cordero Días.

El vicepresidente de la Asamblea de la Universidad Ecuatoriana dijo que los aranceles son los que permiten recuperar los costos de inversión de las instituciones. Además, garantizan el sostenimiento en el tiempo de las universidades que no reciben dinero del Estado.

En la resolución RPC-SE-02 No. 003-2014 del Consejo de Educación Superior (CES) se establece que el alza de los aranceles y las matrículas debe hacerse de acuerdo a la inflación del año anterior.

Es decir, para el 2014 se podía subir un 2,70% y para 2015, 3,67%. Esta normativa se ha aplicado en la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). La institución transparenta en su portal web la evolución del valor de sus créditos.

En promedio, sus estudiantes pagan USD 76 por cada crédito. Por lo general, deben tomar en cada año unos 15 créditos. Las universidades privadas del Ecuador concentran alrededor del 30% de los estudiantes de educación superior del país, según René Ramírez, presidente del CES y titular de la Secretaría de Educación Superior (Senescyt).


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