Aunque esporádicamente se dan anuncios, marchas, protestas y comunicados de toda índole, la realidad la educación superior colombiana carece de un consolidado, organizado y argumentado movimiento estudiantil.

Tras aquella masiva marcha de 2011 (con cerca de 500 mil estudiantes) en la que la Mesa Ampliada Nacional Estudiantil MANE puso a temblar el primer gobierno de Santos, y que llevó a que éste tuviera que retirar su propuesta de reforma a la Ley 30 de 1992, se puede afirmar que del movimiento estudiantil no queda (casi) nada.

Fue en el segundo semestre de 2013, con motivo de la celebración de los dos años de reunión de cerca de un centenar de grupos estudiantiles en el país en torno de la MANE cuando se realizó la última gran marcha estudiantil… que escasamente reunió entre 10 y 20 mil estudiantes en todo el país. La mezcla de mensajes y propósitos de rechazo a las decisiones de política educativa con protestas del sector agrario y otras tantas sociales, dispersaron su impacto. De ahí en adelante, los pronunciamientos y actividades estudiantiles no son ni sombra de lo que llegó a visualizarse.

Curiosamente, cuatro años después de su consolidación, las condiciones de calidad, cobertura y equidad que fundamentaban su discurso, se han modificado relativamente poco, y la situación estructural no difiere de la existente entonces.

Es más, algunos analistas consideran que hoy los estudiantes tendrían más motivos para su lucha que antes.

Ejemplos?: El modelo de asignación de recursos a la universidad pública sigue sin modificaciones, las IES oficiales que no son universidades escasamente reciben recursos adicionales del CREE, pero no hay más recursos de parte del Estado, la alta calidad no avanza al ritmo deseado, el dinero esperado por la Universidad pública para asegurar calidad no llega (ellos hablan de cerca de 16 billones de pesos), el MIDE estigmatiza a las IES, los recursos para Colciencias no aumentan sino que disminuyen, la propuesta del SNET chocaría contra el discurso de los estudiantes, Ser Pilo Paga termina siendo excluyente, y medidas como el ICETEX únicamente para programas e IES acreditadas lesionará en materia grave el compromiso del Estado con la educación en las regiones más apartadas…

Durante la discusión del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, estudiantes y profesores cuestionaron temas que allí se definieron, y en el Plan 2014-2018, que desarrolla importantes temas de impacto para el sistema, no hubo expresiones de parte del Movimiento Estudiantil…. aunque tampoco los rectores dijeron nada, y hasta ahora se están “pellizcando”.

¿Qué pasó con los estudiantes? Por qué callan?

Los líderes del Movimiento, en 2011, ya se han graduado y están ejerciendo actividades profesionales y políticas. Son muchas agrupaciones en el país, con muy diversos intereses y en la MANE sólo coincidían en su deseo de rechazar las políticas educativas, pero bajo muy distintas ópticas. Desde quienes consideraban que debía avanzarse en un diálogo con el Estado, hasta quienes creían que la anarquía y el ataque al sistema eran la solución.

Así, el movimiento tenía un carácter netamente político, más que académico. El Partido Verde, el Polo Democrático, Marcha Patriótica, Progresistas y el Movimiento Comunista, entre otros, fueron los principales auxiliadores ideológicos y promotores de los estudiantes. Esta politización llevó a que el resto de estudiantes (la gran mayoría) no quisieran, por apatía o rechazo a posiciones de centro izquierda o izquierda, apoyar sus mensajes.

Durante todo este tiempo no ha habido un movimiento estudiantil alineado directamente con el Gobierno o los partidos de la Unidad Nacional.

Las elecciones presidenciales de 2014 ayudaron a aumentar la división, pues la campaña en las universidades pasó del debate a la Ley 30 a discusiones de partido en torno de temas variados del ordenamiento social: Crisis de la salud, de la justicia, falsos positivos, presupuesto general de la Nación, diálogos de paz… Varios de los líderes de entonces se han alineado con estos movimientos y esperan obtener beneficios en las elecciones del próximo 25 de octubre, especialmente como integrantes de los cuadros de estos partidos.

La siguiente generación de esos líderes tampoco pudo congregar y enamorar. No se pudieron organizar, no pudieron extender el movimiento hacia las demás universidades públicas e involucrar a las privadas, ni modernizaron su discurso. La Organización Colombiana de Estudiantes OCE y la Federación de Estudiantes Universitarios FEU se desgastan batallando por las representaciones en la Universidad Nacional y defendiendo al Polo Democrático y Marcha Patriótica, respectivamente, mientras que la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles FENARES, no logra evolucionar sus apuestas en la provincia y su representación en el CESU.

Y, por si faltaba poco, la medida de cárcel, proferida por la justicia en los últimos días contra 13 estudiantes de las universidades Nacional y Pedagógica y alias “el profe”, como su promotor, por violentas protestas, con medios de intimidación y terrorismo, dentro de las instalaciones de la Universidad Nacional, acompañadas de mensajes de respaldo a la guerrilla, ha sido un duro golpe para cientos de estudiantes que, apoyados en el discurso de la lucha, han confundido la válida inconformidad estudiantil con prácticas no reconocidas legalmente.

Con ideas y organización, todo sistema educativo demanda de un movimiento estudiantil.

El Observatorio de la Universidad Colombiana


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