En el día de su cuenta pública, el pasado jueves, Davor Harasic se refirió a los hitos que quiere lograr en su mandato. Además abordó los principales temas de las últimas semanas, gran parte de ellos marcados por la desconfianza ciudadana.

El pasado jueves, en el aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, el decano Davor Harasic realizó su primera cuenta pública. En esa oportunidad, rindió ante la comunidad académica los resultados de los avances que ha tenido su plan de desarrollo institucional, que puso en marcha cuando tomó las riendas de la sede universitaria, en mayo de 2015.

Entre los principales ejes que destacó, están la apertura de nuevos espacios para la interacción de los miembros de la facultad; el fortalecimiento de los valores como pluralismo y diversidad; y la innovación curricular, entre otros. Una vez terminada la ceremonia, Harasic conversó con La Tercera respecto al ideal de Facultad de Derecho que quiere legar cuando deje su cargo en 2019, así como de los principales hechos que han marcado al país en las últimas semanas, y en que el aspecto legal ha jugado un rol importante.

¿Qué espera del futuro de esta sede académica?

Que siga siendo la principal facultad de Chile. Es la única que está exclusivamente para servir al país. No tenemos dueño ni nadie que nos indique rumbo.

¿Qué le parece la ley de educación superior que se está discutiendo en el Parlamento?

No quisiera anticipar mi opinión. La universidad se ha comprometido al análisis del proyecto. Yo integro el comité institucional de análisis de la reforma y nos hemos comprometido al mes de enero para tener la posición de la universidad frente a cada uno de los temas de la iniciativa. El proyecto es complejo, tiene algunos vacíos que desde ya los hemos denunciado.

Pero usted ha dicho que es un proyecto que perjudica a la Universidad de Chile.

La iniciativa no tiene un tratamiento adecuado para la educación pública de las universidades estatales, y en ese sentido haremos saber nuestra opinión.

¿Cuál es su parecer de los controles de identidad que fueron incluidos en la agenda corta antidelincuencia?

Yo fui contrario al proyecto de agenda corta, dentro del cual está el control de identidad. Me parece que, y como facultad lo hicimos presente, el legislar reactivamente nunca es positivo. La legislación tiene que ser siempre un acto razonado, tranquilo, maduro, y dialogado con la comunidad.

Otro tema que ha marcado la agenda son los incidentes que ocurren en las marchas. Esto, especialmente luego de la detención de cinco jóvenes por el incendio que dejó una persona fallecida en Valparaíso. ¿Qué le parece que aparezcan estudiantes ligados a estos hechos?

Lo de Valparaíso es claramente un acto delictual, perpetuado por personas que al parecer están individualizadas. Hemos tenido actos delictuales que se dan al interior de marchas y de manifestaciones, que me parecen que son absolutamente reprobables. Sin embargo, han habido otras que no han tenido ese carácter. Chile ha presenciado una marcha con motivo de las AFP, en que casi un millar de personas han estado marchando por la Alameda en familia. En el país, las marchas han sido manifestación de un descontento, una canalización de la deslegitimización institucional que existe. Las perturbaciones ligadas a actos delictuales, como lo que ocurrió en el templo de la Gratitud Nacional o la muerte de este trabajador en Valparaíso, son actos delictuales que empañan eso. No me parece que allí tengamos que catalogar a los responsables en cuanto a estudiantes. Son delincuentes que se aprovechan de una circunstancia para delinquir.

¿Cómo cree que ha cambiado la percepción de la justicia tras las indagaciones por presunta corrupción política?

Le ha hecho muy bien a la sociedad que este tema se discuta abiertamente. Creo que solo puede traer externalidades positivas. Existía todo un sistema del cual ahora nos asombramos y tenemos que buscar nuevas formulas de financiamiento y de ejercer la política. Parte de la deslegitimización se debe justamente a eso.

Una parte importante de las diferencias de la sociedad está llegando a los tribunales, en un proceso llamado judicialización. ¿Qué le parece esto?

Los seres humanos somos seres dialogantes y posicionados, por tanto tenemos posición frente a una realidad y nuestras posiciones no son homogéneas. Cuando el diálogo no da resultado o no es fácil, la propia sociedad se ha dado la solución jurisdiccional. Ahora, hay cosas  que son indiciarias de una tremenda crisis. Que la Corte de Apelaciones tenga que conocer miles de recursos de protección en contra las isapres es una aberración, indica que hay algo en este sistema que no anda bien.

¿Qué le parece lo que está ocurriendo en La Araucanía, en que fiscales y defensores están llevando sus diferencias más allá de la sede del tribunal?

El tema de La Araucanía trasciende absolutamente como análisis desde el punto de vista de jueces, defensores o fiscales. Chile tiene una deuda tremenda con su pueblo indígena y es una falta de respeto a los problemas que tenemos con estos pueblos referirse a ellos simplemente en términos de un juicio.

¿Cómo ve el tema del Sename (Servicio Nacional de Menores)  y de los menores que están a cargo del Estado?

No conozco el detalle ni cómo se maneja administrativamente. Solange Huerta lo ha asumido y esperemos que sepa qué hacer, porque es un problema que como sociedad nos duele a todos.

Publicado en La Tercera