Google sabrá todo lo que consultan en Internet los docentes y los estudiantes —siempre y cuando sus padres firmen una autorización— de Primaria, Secundaria y UTU.

CARLOS TAPIA

El acuerdo del Plan Ceibal con la multinacional impide que la empresa use estos datos para bombardearlos con publicidad o que los venda a terceros que tengan estos mismos fines. Sin embargo, cuando los estudiantes ya estén fuera del sistema de la educación pública, Google tendrá un extenso perfil de cada uno.

El contrato de Google con el Plan Ceibal establece que los datos de los usuarios deberán ser borrados dentro de los 180 días siguientes a que estos dejen el sistema de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Pero lo cierto es que no hay un mecanismo de control para que esto ocurra. Sólo se confía en que eso va a ser eliminado. Y los expertos tienen sus sospechas de que la empresa cumpla.

“Está lo que se sabe y lo que no se sabe. Uno no sabe en qué medida Google le suministra información a los servicios de inteligencia del gobierno norteamericano. ¿Pero qué se sabe? Que Google vende publicidad. Ese es el negocio de Google. Todo lo que ofrece gratis es porque de alguna manera obtiene información y cosas que le interesan para hacer publicidad”, explicó a El País el ingeniero Juan Grompone, quien fue asesor del Plan Ceibal hasta el año 2007.

“La gente del Ceibal dice que el contrato que firman dice que no van a usar la información para publicidad —continúa el especialista. Pero igual la información la tienen. Puede ser que no la usen para la publicidad mientras estén en el período escolar, pero después que salgan del sistema educativo seguirán teniendo los datos”.

Por su parte, desde la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales (Urcdp), que depende de la Presidencia de la República, su presidente, Federico Monteverde, explicó a El País que es el propio contrato el que advierte que los datos que generen los alumnos durante su carrera educativa van a ser eliminados.

“Como en todo contrato, las partes se obligan. Es a confianza, pero está por escrito”, destacó Monteverde.

Sobre la seguridad de los datos, en lo que respecta al peligro de que se filtre la información, estos estarán en servidores de Estados Unidos (la gran mayoría) y en Europa. Los riesgos son los mismos que los de cualquier usuario que tenga un cuenta en Gmail o en la plataforma de almacenamiento de datos Dropbox —el acuerdo consiste en una cuenta en cada una de las plataformas sin límites de espacio. Lo que pase con ellos estará regido por la ley norteamericana y aunque Google se compromete a no filtrarlos, los expertos sostienen que nunca se sabe lo que puede pasar. “Alcanza con recordar lo que pasó con WikiLeaks”, alertó a El País el director de Netgate, Álvaro Lamé.

Monteverde sostuvo que un posible “espionaje” sobre los datos que genere el Plan Ceibal “escapa al alcance de las potestades de la unidad” que él preside. Lo que sí aclaró es que el protocolo de protección de datos que usa Uruguay en el marco de este y otros acuerdos, es el mismo que los de todos los países de la Unión Europea y de muchos de América Latina.

El pasado martes, en el Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República (UdelaR), se planteó por unanimidad, y por sugerencia de la decana de la Facultad de Ingeniería y exministra de Educación y Cultura, María Simon, la “preocupación” de la institución sobre el acuerdo.

El propio rector de la Universidad, Roberto Markarian, que en el CDC señaló su temor por el posible delito de “espionaje”, declaró ante la agencia de noticias EFE que “a menos que esté mintiendo toda la humanidad, es un hecho que los mecanismos electrónicos de información son utilizados para conocer la vida e intereses de las personas”.

Markarian también sostuvo que “es un hecho que Google es una empresa internacional, a través de la cual los medios de comunicación han espiado a presidentes de repúblicas inmensas. Eso es verdad, nadie puede negarlo”.

El acuerdo Google-Plan Ceibal también preocupa a algunos actores de la oposición política. La comisión de Educación del Senado recibió en la tarde del miércoles a la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, a quien le expresaron una serie de cuestionamientos sobre el acuerdo. Según declaró a El País el senador nacionalista Luis Lacalle Pou, quien promovió la convocatoria de Muñoz a la comisión, la ministra “no contestó ninguna” de las preguntas.

También en la tarde del miércoles la decana de la Facultad de Ingeniería, Simon, se reunió con la cúpula de la ANEP para plantear sus preocupaciones y las de todo el CDC sobre el acuerdo. Tampoco obtuvo respuestas. Lo que sí quedó claro es que el acuerdo fue entre el Plan Ceibal —una persona jurídica de derecho público no estatal que responde directamente a la Presidencia de la República—, dirigido por Miguel Brechner, y Google, sin la participación de las autoridades a cargo de la educación.

PREOCUPACIONES POR EL ACUERDO

Bianchi. “Perdemos control de contenidos en educación”.

Esto que pasa ahora es parte de la implementación del Plan Ceibal. Al depender de Presidencia está por fuera del control parlamentario. Y hacen lo que quieren. El que manda es Brechner. Es todo un circo. Firman un convenio nada menos que con Google, sin consultar a nadie. Antes la izquierda decía que la tecnología en manos de naciones imperialistas era peligrosa. Ahora, la presunta izquierda le abre las puertas a uno de los grandes poderes económicos. Perdemos el control sobre contenidos, nada menos que en el tema de la educación”, sostuvo la diputada blanca.

Simon. “En unos meses va a ser difícil volver atrás”.

Dentro de unos meses, si ya usamos como espacio de almacenamiento la nube, va a ser mucho más difícil volver atrás. Hay que ver cuánto implica económicamente envasar datos en el exterior. Es pagar por algo que se podría traficar internamente. Para comunicarme con mi compañero de banco, la información va a pasar antes por Estados Unidos. Tampoco está claro qué hacen los que no quieren firmar este contrato. No hay otra alternativa. Los que no tengan no van a tener las mismas oportunidades”, opinó la decada de la Facultad de Ingeniería.

Mandacen. “Impulsamos el uso de software libre”.

Analizamos el tema y nos preocupa mucho. Suscribimos a lo dicho por la UdelaR y además queremos trabajar para impulsar el uso del software libre. No queda claro nada del acuerdo. No hay seguridad de lo que va a hacer Google con la información. Todos sabemos para qué usa Google los datos: para vender publicidad. No queremos que se bombardee a los estudiantes. También tememos por la filtración de los datos, ya todos sabemos lo que pasó con WikiLeaks”, dijo el presidente de la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES-Montevideo).

El País

 

Presidencia difundió detalles del alcance del acuerdo con Google

uy

En medio de la polémica y las críticas, el Centro Ceibal difundió información sobre el contenido y el alcance del acuerdo con Google. Se puede acceder a los términos de privacidad y condiciones, resumen de servicios y declaración de compromisos de Google con la protección de información.

Presidencia de la República difundió hoy información detallada, brindada por el Centro Ceibal sobre el contenido y el alcance del acuerdo con Google.

Días atrás la Universidad de la República (UdelaR), salió a advertir su “preocupación” por el pacto entre el Plan Ceibal y Google, mientras que el rector, Roberto Markarian, dio a conocer su temor a que el plan exponga a Uruguay ante supuestos “espías”.

En tanto, en la Comisión de Educación de la Cámara de Senadores, el nacionalista Luis Lacalle Pou hizo una serie de cuestionamientos sobre el pacto a la ministra María Julia Muñoz.

El acuerdo con Google permite que los alumnos y profesores de Primaria, Secundaria y UTU tengan acceso a una cuenta de correo electrónico de Gmail y a otra de almacenamiento online Dropbox con espacio ilimitado.

El temor se genera porque la información que estos registren estará almacenada en servidores de Estados Unidos.

El Centro Ceibal publicó los términos de privacidad y condiciones, resumen de servicios y la declaración de compromisos de Google con la protección de información de los usuarios.

Señalan que el acuerdo es voluntario y alcanza a docentes y estudiantes de todo el país, tanto de instituciones públicas y privadas; y consiste en la prestación de los siguientes servicios de forma gratuita:

-Correo electrónico sin límite de capacidad ni publicidad.

-Almacenamiento ilimitado en espacio virtual.

-Acceso sin costo a una gran variedad de aplicaciones educativas que cada docente puede decidir agregar a las que encontrará por defecto.

-Acceso al servicio garantido el 99,9 % del tiempo.

– Acceso desde cualquier dispositivo  (computadoras, tablets, celulares).

-Acceso a herramientas de gestión como calendario; herramientas de oficina, intercambio y colaboración como Docs, Sheets, Slides, Hangouts; creación y hosting de sitios web: sites, entre muchas otras.
-Una única cuenta de correo habilita el acceso a las herramientas Google y a todas las Plataformas Ceibal.

En el sitio también se publica el dictamen de la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales/AGESIC sobre los temas de su competencia acerca de la utilización de las herramientas de Google Apps for Education.

También pude encontrar mayor información en el sitio del Plan Ceibal.

El País

“Da más garantías Gmail que una cuenta en Adinet”

Gonzalo Frasca, diseñador de videojuegos y especialista en educación, salió al cruce de aquellos que expresaron reparos al acuerdo entre el Plan Ceibal y Google.

uy

CARLOS TAPIA

“Lo que me parece un poco hipócrita es este repentino interés y este gasto de energía política cuando el riesgo potencial contra la privacidad es mucho más peligroso en otras áreas que desde Google”, dijo el experto a El País. Para él, es más seguro tener una cuenta de correo electrónico de Gmail que una de la estatal Adinet.

Días atrás la Universidad de la República (UdelaR), salió a advertir su “preocupación” por el pacto, mientras que el rector, Roberto Markarian, dio a conocer su temor a que el plan exponga a Uruguay ante supuestos “espías”. En tanto, en la Comisión de Educación de la Cámara de Senadores, el nacionalista Luis Lacalle Pou hizo una serie de cuestionamientos sobre el pacto a la ministra María Julia Muñoz.

El acuerdo permite que los alumnos y profesores de Primaria, Secundaria y UTU tengan acceso a una cuenta de correo electrónico de Gmail y a otra de almacenamiento online Dropbox con espacio ilimitado. El temor se genera porque la información que estos registren estará almacenada en servidores de Estados Unidos.

Frasca entiende que “cualquier organización que tenga acceso a datos privados (sea Google, Antel, la Intendencia o tarjetas de crédito), tiene una enorme responsabilidad, pues potencialmente puede abusar de ellos”. Pero, en este sentido, señaló que más que Google, le “preocupa qué garantía tenemos de que los funcionarios de todo el Estado no hagan uso indebido de nuestros datos”.

“Obvio que hay una ley: pero qué garantías tenemos. Porque si Google espía, sale en todos los diarios del mundo (de hecho ya sucedió). Pero si el Estado uruguayo me espía no pasa absolutamente nada. Porque en Uruguay nadie es responsable de nada. Si la presidenta de Antel (NdR: se refiere a la hoy ministra de Industria, Carolina Cosse) miente descaradamente sobre el costo de un estadio y no le pasa nada, ¿qué le van a hacer a un funcionario que espiará mis datos? Nada. En ese sentido, me ofrece muchas más garantías Gmail que un mail de Adinet”, remarcó Frasca.

“De la misma manera —continuó el experto—, le tengo mucho más confianza a la gente del Plan Ceibal que a todo el resto de la administración pública uruguaya. Eso no quiere decir que no puedan equivocarse, pero si vamos a poner el grito en el cielo por privacidad, empecemos por todo el Estado uruguayo y no por una de las pocas áreas que da buenos resultados”.

“Me parece bien que los ciudadanos se preocupen por la educación. Es legítimo. Pero parece mejor que en vez de gastar energía en Google, que es fácil de demonizar, hagan declaraciones sobre la deserción liceal, la falta de profesores, el espantoso nivel académico”, concluyó Frasca.

El País


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