Chang Díaz es oriundo de Costa Rica y es el primer astronauta latinoamericano. No le fue fácil llegar a donde está. Su primer intento por entrar a la NASA fue a los 17 años cuando escribió una carta y lo rechazaron. Entonces, decidió trazar su propio camino. Ahora, asegura que el espacio es lo que da a los seres humanos “la posibilidad de la supervivencia”. Nodal Universidad reproduce aquí la entrevista realizada por  Adriana Cordero Chacón – @HormigaCR para el portal de noticias No Tan Distintos Latinoamérica.

 

Franklin Chang Díaz dice que el planeta no da para más. Que en breve nos vamos a tener que ir. Por eso piensa en el modelo del “astronauta del futuro”, con un perfil más científico que militar. Y la verdad es que tiene con qué: es el único astronauta latinoamericano y tiene el récord mundial – 7 veces – de viajes al espacio exterior. Y por si todo esto fuera poco, ahora está dedicado al desarrollo de un revolucionario motor de plasma.

De chico Franklin quería ser astronauta, lo tenía bien en claro. Sin ser de una familia adinerada, de las que enviaban a sus hijos a las academias militares y a las mejores universidades estadounidenses, llegó a la NASA. Fue un camino áspero. Para que lo admitieran tuvo que nacionalizarse estadounidense y sin quererlo, generó una modificación a las leyes costarricenses que imponían la pérdida automática de la nacionalidad al adoptar cualquier otra. En diálogo con #NTD dice que valió la pena.

¿Cómo supo cuáles eran los pasos que debía seguir para ser un astronauta de la NASA? ¿Había una listita?

Nunca recibí una receta o una guía. Nadie me pudo dar esa información. En aquellos tiempos no existía una carrera de astronauta. Los que trabajaban en la NASA eran todos militares, y en Costa Rica no tenemos tradición militar. Entonces yo estaba en un espectro totalmente diferente a ellos, que eran pilotos de aviones de guerra. Ninguno era científico ni tenían entrenamiento técnico en ese aspecto. Aunque era la dirección que existía en aquel tiempo, a mí no me parecía la correcta. Entonces tracé mi propia ruta y pude anticipar que el astronauta del futuro no era el que existía, que era una especie de transición. El astronauta del “futuro” era el que yo quería ser, más cercano al científico explorador, que también pudiera operar aviones y naves espaciales. Pero es más fácil enseñarle a un científico a operar un avión, que enseñarle a un piloto a hacerse científico.

¿Usted cree que ya está todo inventado en su profesión?

(risas). ¿Todo inventado? ¡No, jamás! Apenas estamos saliendo del cascaron, apenas estamos aprendiendo cómo vivir fuera de nuestro planeta.

¿Y por qué tenemos que aprender? ¿Qué nos ofrece el espacio?

Lo más importante que nos ofrece es la posibilidad de supervivencia. Si nos quedamos aquí en el planeta tierra estamos destinados a perecer. La raza humana no puede seguir creciendo como lo está haciendo teniendo sólo éste planeta que no va a aguantar el peso de la humanidad.

¿Qué le respondería usted a una persona que cree que hay demasiadas cosas que resolver en la tierra como para estar gastando dinero en la industria espacial?

Hoy en día el programa espacial es responsable de muchas de las cosas que ocurren en el planeta, y en la vida cotidiana de los seres humanos. Por ejemplo la predicción del tiempo, el comportamiento de las mareas, las tormentas, los efectos del cambio climático. Todo eso se puede estudiar, observar y prever gracias a los satélites que tenemos en órbita. Ahora los europeos, los rusos y los chinos tienen sus constelaciones de satélites propias. Todas las transacciones financieras, de las bolsas de valores se hace vía satélite. Todas las telecomunicaciones, tv, radio. Sería muy difícil mantener el sistema económico que tenemos hoy en día si no tuviéramos satélites. Y definitivamente no sabríamos nada de la capa de ozono y el cambio climático sin la exploración espacial. Entonces todos los que dicen que es un gasto innecesario, que debemos resolver los problemas en la tierra están completamente perdidos.

¿Es importante entonces el ecologismo? ¿ayuda en algo?

Claro, aunque no es la solución final. Es temporal. Es importante tener una huella de carbono lo más pequeña posible, aprovechar los recursos y no derrochar la energía, porque vivimos en un ecosistema cerrado y limitado. Es importante la actitud de conservación, pero es una solución temporal.

Para uno que no sabe nada, ¿recomienda alguna película que medianamente aporte algo al debate?

Hace poquito vi una muy buena que se llama Interstellar. Captura el tema, aunque un poquito exagerado. Los humanos vamos a tener que seguir creciendo porque si no la humanidad se hace muy vieja y vamos a decaer. No hay forma de evitarlo. Llegará un momento en que el planeta no tendrá recursos suficientes para sostener una humanidad viva y saludable por lo que vamos a tener que emigrar. No vamos a abandonar la tierra como a un zapato viejo, pero vamos a expandirnos hacia al universo. Y esa expansión no tiene límites. Es extraordinario que podamos aprender a vivir fuera de nuestro planeta y que podamos encontrar posibles indicios y tal vez encontrarnos con otras civilizaciones, razas, otras formas de vida y nos daremos cuenta que la vida en el universo es muy común. No somos ninguna excepción. Somos parte de una prevalencia de seres vivos en todo el universo.

Franklin, usted está desarrollando un motor único en el mundo.  ¿cómo explicaría qué es el motor de plasma?

Es muy simple, es un cohete. Todos los cohetes tiran fuego para impulsarse. Lo que sucedes es que la temperatura del fuego que tiran, mientras más alta, mejor para el funcionamiento. Pero si se llega a temperaturas de varios miles de grados, que es lo que se ha logrado hasta el momento, el cohete se funde porque no se han encontrado materiales que puedan aguantar semejantes temperaturas. Actualmente se está buscando llegar a temperaturas de millones de grados, como las del sol y las estrellas y ésto es impensable con los materiales que se conocen. A esas temperaturas, los gases, que es lo que sale por el escape del cohete no se llaman gases ya, sino que se llaman plasmas. Son gases a temperaturas de millones de grados. El motor de plasma sustituye los materiales de un cohete convencional con un tubo que está hecho de magnetismo. Es un tubo magnético. No tiene materiales sino una fuerza magnética, invisible que no se funde. Eso permite conducir los plasmas a semejantes temperaturas.

¿Dónde vamos a ver el motor de plasma por primera vez?

El motor será en Estados Unidos. Tenemos un contrato grande con la NASA para dar el próximo paso que es lanzar el motor en una cámara de vacío. Luego de eso sigue la prueba en el espacio. En Costa Rica lo que desarrollamos son sistemas de hidrógeno para reemplazar el petróleo para el transporte. Estamos más con los pies en la tierra.

¿Cómo podría describir la sensación de estar en el espacio?

Es una experiencia inolvidable. Muy poderosa que lo deja a uno completamente cambiado. Se regresa a la tierra con una percepción muy diferente a la que tenemos cuando caminamos sobre la superficie. Poder ver el planeta desde afuera nos convierte en ciudadanos del planeta.

¿Siente que usted está en un punto desde el que ve el mundo diferente?

Todos los que hemos volado al espacio, regresamos con esa mentalidad más planetaria, menos insular. Y nos damos cuenta que sería buenísimo llevar a todos los políticos al espacio para que vean mejor lo que realmente vale la pena.

 

Franklin nació en San José de Costa Rica en 1950. Cuando relata su infancia no hay un signo que nos pueda llevar a pensar que su historia iba a ser excepcional. En una época en la que no existían las condiciones para estudiar algo tan lejano a la realidad, una época en que las cartas tardaban meses en llegar, Franklin escribió a la NASA expresando su deseo de unirse. Tenía 17 años. Pero recibió una respuesta poco satisfactoria. Entonces, primero ingresó a la carrera que le parecía más adecuada para lograr sus objetivos. Se graduó de la Universidad de Connecticut, con el título de Ingeniería Mecánica en 1973, y del doctorado en Ingeniería nuclear, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 1977.

Franklin Chang Díaz

Astronauta

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