Bolivia tiene una población que proporcionalmente es muy joven. En las ciudades del país un gran número de jóvenes de ambos sexos estudia en las Universidades e Institutos técnicos; otra parte, de ellos, según estudio reciente del PNUD, en el eje central de La Paz-El Alto-Cochabamba-Santa Cruz salió bachiller y ya está trabajando en un 45 % con salarios mínimos y en empleos de corto plazo por el circunstancial boom económico nacional registrado por los ingresos del gas que ya comenzaron a caer. Como sea, esta juventud, es, sin duda, un gran potencial para impulsar el desarrollo del país.

Y es poco común festejar el aporte juvenil que florece en muchas áreas de la ciencia, el arte y el deporte. Pero hay que hacerlo, pues Bolivia está en tránsito hacia un cambio generacional claro, y los jóvenes ya demandan su lugar en el destino del país, que sueñan –igual que nosotros- más justo y con más libertad. Y entre esas novedades juveniles se destacan 2 casos, uno de Robótica y otro de Literatura y Arte.

Uno, el caso de un equipo de jóvenes Ingenieros Electrónicos e Informáticos de la Universidad Mayor de San Andres (UMSA) que con el nombre Broken Haw Labs participó en un Concurso Internacional anual promovido en el estilo hackathon (muy poco tiempo para desarrollar retos a resolver) por la agencia espacial norteamericana NASA, en 4 categorías: Tierra, Humanos, Espacio Exterior y Robótica, donde 7 jóvenes, Paulo Loma, Pablo Zamora, Cesar Claros, Abel Claros, Ariel Iporre, Fernando Ontiveros y José Laruta, clasificaron entre los primeros 25 de 900 proyectos de todo el mundo, con su proyecto de robótica en “enjambre”, es decir un conjunto articulado de pequeños robots semiautónomos que -no obstante- funcionan de modo “colaborativo” para medición de peligros en entornos desconocidos y otras tareas que se les asignen. Después de ello, ya preparan su participación en otros concursos de robótica en Chile y otros países del mundo.

Otro caso, es el vinculado a la presentación de una revista juvenil. Este género literario y artístico llamado Historieta (o Comic en inglés o Manga en japonés) tiene gran relevancia en los países del norte desarrollado, y ha tenido desde inicios del siglo XXI contemporáneo un gran impulso en Bolivia con sus más de 200 títulos conocidos (La fiesta pagana, La Supercholita, Cuentos de cuculis, La venganza boliviana, El taparanku, Grafica erótica, Picante surtido, etc.) y en sus también variados estilos (los cíclicos, los regulares, los que se publican una sola vez, etc.). El colectivo ciudadano juvenil conformado alrededor de estos emprendimientos literarios y artísticos juveniles ha logrado ya varios Festivales Nacionales y prepara otro para este año 2015.

Y en este tema, un nuevo equipo de 6 jóvenes Comunicadores Audiovisuales y Diseñadores Gráficos de la Universidad Católica Boliviana (UCB), Valeria Arancibia, Raúl Claros, Gustavo Herbas, Gustavo Laruta, Andrés Montaño y Daniel Pacheco, acaban de presentar el número 1 de su Comic nacional CRONICAS, contribuyendo con la novedad de su obra al caudal de títulos ya existente. Este Cómic se incluye en un estilo nacional que enfatiza el mito-ficción y la leyenda-ficción, antes que el personaje-ficción, que sin embargo no está ausente, lo que le otorga al Cómic boliviano una fuerte identidad nacional. Y CRONICAS contribuye desde sus propios autores y su propio arte a una corriente que parece irse agrandando entre la generación joven de Bolivia. El grupo de CRONICAS estuvo presente exponiendo su arte en la Noche de Museos organizado por la Alcaldía de La Paz el sábado 16 de nayo, en este caso en el Centro Simón Patiño. Y el equipo de CRONICAS ya planea su segundo número y también participar activamente en Festivales nacionales e Internacionales.

Tocará a estos 2 colectivos juveniles avanzar en sus respectivos emprendimientos. A otros jóvenes les tocará iniciar otros emprendimientos en otras ramas de la ciencia y el arte. Y, claro, a nosotros respaldarlos, pues como vemos la Robótica y el Cómic se juntan como novedosos aportes de la generación de jóvenes estudiantes bolivianos al desarrollo nacional, en claros tiempos de globalización, que de todas maneras la quisiéramos abierta a los aportes desde la identidad nacional.

Oxigeno


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