La máquina cuenta con un mango que se ajusta a la altura del usuario, tiene subsoladores (arados) que van al suelo para remover la tierra, tanque con capacidad de 20 litros, conductos de manguera para el paso del fertilizante al suelo, llantas para terreno pedregoso o tierra y espaldar acojinado ideal para transportarlo.

La máquina, que en el mercado tiene un costo de 300 mil pesos, podría venderse en 200 mil, valor que podría reducirse aún más, según el número de ventas a realizar.

Este aparato integra la funcionalidad de los carros abonadores o las bombas aspersoras para regar el fertilizante. Esto permite realizar aplicaciones del insumo líquido de manera radicular (a nivel de las raíces) y así optimizarlo, al reducir desperdicios y mejorar las condiciones laborales del agricultor. El artefacto se puede usar en terrenos planos e inclinados, sin necesidad de tractor.

De esta manera lo expone Alejandro Arias Arango, estudiante de décimo semestre de Diseño Industrial de la Universidad Nacional Sede Palmira, quien junto a su compañera, Erika Reina, desarrollaron esta idea como solución a la necesidad de pequeños agricultores colombianos para sus labores productivas.

En síntesis, el trabajo se realiza partiendo del caso de una empresa vallecaucana que brinda servicio de fertilización líquida a cultivos en grandes terrenos, como los ingenios azucareros. Esta compañía buscaba entrar al mercado con un nuevo producto, dirigido a pequeños agricultores y es así como se propone una máquina fertilizadora para impulsar el producto y a la vez su adecuada aplicación.

La principal problemática era mejorar el uso que el agricultor hacía de los fertilizantes a través de bombas aspersoras, bombas de espalda o de fumigar, que desperdiciaban el fertilizante por acciones de evaporación y del viento; a ello se sumaba que las hojas de las plantas no absorbían el líquido de manera adecuada.

El trabajo desarrollado por los estudiantes fue dirigido desde la asignatura nodo proyectual diseño y producción, a cargo de los docentes David Ríos y Raúl Antonio Díaz.

De esta forma, para la consolidación del proyecto, se trabajó en una metodología de diseño que integra procedimientos como: visita de campo, análisis de problemática y de las necesidades de los beneficiarios, propuestas de diseño en conjunto con los beneficiarios, diseño, validación y comprobación de la propuesta, así como socialización de la misma.

Para plasmar la iniciativa, el boceto fue elaborado a mano, luego se diseñó el producto mediante el software Rhinoceros y los planos fueron creados en AutoCad. Para la materialización se emplearon elementos como metal de alto carbono en la estructura, con el fin de resistir el óxido e impactos.

El contenedor consta de polipropileno de alta densidad y se usan insumos como las maniguetas de inyectar, que normalmente se venden para jardinería y tubería en pvc. De igual manera, los subsoladores son de aluminio y así la máquina es más liviana.

A su vez, el espaldar está hecho de tela acojinada con espuma y una especie de faja que rodea el abdomen de la persona para evitar hernias y ayudar a estabilizar el contenedor al cuerpo, el cual se abrocha con velcro.

Agencia de Noticias UNAL

Volver