Iniciamos la publicación de reflexiones hechas por estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente de Cali, acerca de los Diálogos de Paz de La Habana. Dichos textos aparecen en el libro ´La UAO piensa en la Paz´, publicado recientemente  que hace parte de la Cátedra de la Paz llevada a cabo por la Autónoma y que busca “Ser un espacio de aprendizaje y discusión, abierto para toda la Comunidad Universitaria y ciudadanos en general, liderado por la facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Occidente; para comprender el contexto y la evolución del conflicto armado interno, los escenarios de negociación establecidos y la posibilidad de avanzar en el diseño de entornos de posconflicto en los que sea posible alcanzar la paz.”.

Por Mónica Peñaranda Romero
Estudiante de V semestre de Comunicación Social y Periodismo UAO

Colombia está viviendo en estos momentos lo que considero la oportunidad más grande de superar el conflicto armado interno: los Diálogos de Paz en La Habana Cuba, entre las Farc-Ep y el gobierno de Juan Manuel Santos. Para comenzar, se debe tener en cuenta que el país lleva más de 50 años de guerra, circunstancia que lo caracteriza como el país con la gue¬rrilla y con el conflicto armado interno más antiguo de América Latina.

Fue en 1964 cuando las Farc-Ep se levantaron en armas contra el Estado. Una lucha de origen agrario y contra la concentración de poder, por esta razón no se debe desconocer el carácter político de los actores de este conflicto. Sin embargo, las Farc-Ep no han sido el único grupo a lo largo de la historia de nuestro país partícipe del conflicto. Es cla¬ro que “grupos paramilitares, guerrillas, fuerza pública y otros grupos armados no identificados, han sido también partícipes de un conflicto armado interno, que ha dejado 7.643.282 de víctimas” Primera sesión de Cátedra de paz, Universidad Autónoma de Occidente, septiembre de 2015.

Ahora bien, estos Diálogos de Paz que iniciaron en el año 2012 no han sido el primer intento de poner fin al conflicto entre el Estado y las Farc-Ep. En 1982, durante el periodo de Belisario Betancur (1982-1986), se iniciaron los primeros procesos de paz, que tuvieron como éxito la participación política de las Farc-Ep con la creación de la UP (Unión Patriótica), y escríbo éxito en cursiva, porque fueron asesinados por paramilitares con conocimiento y participación de agentes del Estado. ¿Cuál fue el motivo? El simple hecho de pensar diferente en un país con una larga tradición de intolerancia por la opinión divergente. Un año después, en 1983, se intenta negociar nuevamente pero es un proceso fallido, puesto que no había una agenda que negociar.

15 años más tarde, en el gobierno de Andrés Pastrana Arango (1998- 2002) se dieron los Diálogos del Caguán, también infructuosos, puesto que contaban con 12 puntos de una agenda inabordable, se despejaron cuarenta y dos mil km de territorio a las Farc-Ep (lo que se conoció como la zona de distensión) una zona donde no había presencia militar por parte del Estado permitiendo que se creara un Estado dentro del Estado. Pastrana le entregó la soberanía del país a los Estados Unidos que ya venía con ayudas anuales patrocinando la guerra, modernizando militarmente a las Fuerzas Militares colom¬bianas generando por supuesto más enfrentamientos y violencia en los años siguientes. Primera sesión de cátedra de paz, UAO, septiembre, 2015

Si bien existieron otras búsquedas de paz, con diferentes grupos guerrilleros y paramilitares, ya desmovilizados, hoy en día solo que¬da el ELN que ha tenido varios intentos fallidos de negociación y las Farc-Ep quienes están hoy negociando el fin del conflicto. Hay que recordar que antes de este proceso de paz en La Habana, durante los dos periodos de Álvaro Uribe (2002-2010) se negó totalmente la existencia de un conflicto armado. Este Presidente llamó una amenaza terrorista a lo que estaba viviendo el país. Propuso entonces su política de Seguridad Democrática y lo que hizo fue atacar la guerra con más guerra, desconociendo el carácter político tanto del con-flicto como del grupo guerrillero. Considero que los anteriores procesos de paz y las consecuencias que han dejado los mismos, hacen posible que los Diálogos de Paz en La Habana sean considerados como la oportunidad más grande de superar el conflicto armado.

Lo anterior debido a que este proceso se diferencia de los otros por tener una agenda de 6 puntos, abordables, donde se busca acordar:

1. Política de desarrollo agrario integral. No en vano este es el primer punto a negociar, como lo dije anteriormente, esta es una lucha por la propiedad de la tierra, puesto que su concentración y el despojo han sido parte del origen de este conflicto.

2. Participación Política, porque de igual modo se trata del poder y de la democratización del país, de inclusión, de acabar con esa democracia restringida en la que vivimos.

3. Fin del conflicto, asegura la reinserción de las Farc-Ep a la vida pública, bajo unas garantías de seguridad para ellos.

4. Solución al Problema de las Drogas Ilícitas, sustitución de los cultivos de coca y de resiembra en esta zona de cultivos para el consumo de todos y de sustento para los campesinos, garantizándoles una vida digna.

5. Víctimas, quienes han sufrido directamente la guerra deben ser escuchadas y reparadas para que haya justicia, verdad, reparación y no repetición. Por último, el punto.

6. Implementación, verificación y refrendación, los colombianos van a decidir si se aprueba o no lo acordado en La Habana. Aún no se sabe mediante qué mecanismo de participación se hará. Hay que resaltar que las conversaciones se realizan bajo el principio de que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

Asimismo, otras condiciones que diferencian este proceso son: el escenario internacional, que no hubo despeje, es decir, que el Estado mantiene el control del territorio. Por otra parte, existen garantes como Noruega y Cuba y acompañantes como Chile y Venezuela. La agenda mencionada es fija, hay representación plenipotenciaria de cada parte, rotación de los delegados de los equipos negociadores.

Se va a consultar a la sociedad lo acordado. En un principio, los diálogos se dieron en medio de la confrontación para no dar espacio militar a las Farc-Ep, sin embargo, “el 20 de julio del 2015 la guerrilla de las Farc-Ep declaró una tregua unilateral. En correspondencia, el Gobierno Nacional va a desescalar las acciones militares” Tomado de La Paz en Foco, programa especializado en el proceso de negociación de La Habana, Especiales Canal Capital, 25 de agosto de 2015.

Dichas garantías hacen que este sea un proceso esperanzador. Además de lo mencionado, la duración de los diálogos está sujeta a que se revisen los avances cada cierto tiempo, lo que permite tener un control limitado de éste, impidiendo que las negociaciones se alarguen de forma indefinida. A la fecha ya hay acordados cuatro de los seis puntos de la agenda (Política de desarrollo agrario integral, participación política, solución al problema de drogas ilícitas y víctimas) al avanzar en el punto de las víctimas se fijó ya una fecha en la que se firmará el fin del conflicto armado: 23 de marzo de 2016, 60 días después se hará la dejación de armas por parte de las Farc-Ep.

A pesar de los inconvenientes, críticas y controversias que ha tenido este proceso de paz, es hora de que el país acepte la dimensión histórica que tiene. El hecho de que más de dos generaciones no sepan lo que es vivir en un país en paz. Y no me refiero a que la firma del conflicto traerá la paz absoluta para Colombia, pero sí será un gran avance para que creamos que se puede vivir en un país diferente, que seamos ejemplo a nivel internacional no solo por haber tenido el conflicto más largo del continente, sino por haberlo superado.

Que aceptemos que este no ha sido un conflicto de unos malos que un día se quisieron levantar en armas y hacer la guerra. Debemos entender que si hoy estamos donde estamos fue por un Estado que no pudo garantizar bienestar y calidad de vida a toda la población, y por eso es que tal vez lo que más le duele a la opinión pública y las élites económicas y políticas es que ellos son tan responsables como los Farc-Ep y por esa razón van a ser juzgados quienes hayan participado directa o indirectamente de este conflicto.

Así que espero que la opinión pública, las élites económicas y políticas, los medios de comunicación, la sociedad civil y las víctimas que han sufrido directamente, demos ese paso adelante: digamos sí a la paz, sí a lo acordado en La Habana y cambiemos la historia, porque este no es un proceso exclusivamente de Juan Manuel Santos, es de todos y por eso tenemos que prepararnos para el reto del posconflicto para dejar atrás la venganza, para aceptar los cambios que se vienen: reconstruir, transformar y recuperar de nuevo este país.

Por todo lo anterior, creo que la solución a esta guerra es la firma de los seis (6) puntos de la agenda con sus respectivos numerales. Yo digo sí al fin del conflicto y estoy dispuesta a pasar la página para dar este gran paso hacia la consolidación de la paz.

Hecho En Cali

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