Editorial

Cuba, qué difícil es Cuba, a quien la defiende le duele más.

Por Massimo Modonesi

La revolución cubana como acontecimiento y como proceso, como movimiento emancipador y como institucionalización socialista, ha acompañado a la izquierda latinoamericana en su reflexión sobre sí misma.

En los años heroicos, como estrella polar que orientaba e iluminaba el camino, en los años de la derrota y del reflujo, como trinchera defensiva o como refugio ideológico. En los años del repunte, la dé- cada de los movimientos populares y los gobiernos progresistas, el modelo cubano quedó superado aunque el mito siga vivo en la memoria y, por lo tanto, ronde las ideas de socialismo que circulan por la región.

Al mismo tiempo, desde hace unas décadas, Cuba duele y duele más para quienes siguen defendiéndola como nación soberana frente al acoso imperialista, quienes defienden la Revolución como ideal concreto y como un horizonte o campo de búsqueda de caminos anticapitalistas o los que están convencidos que allí se logró, a pesar de las dificultades, realizar el o un socialismo y, por lo tanto, hay que apuntalar, sostener y fortalecer el orden existente.

Pero el socialismo cubano duele porque sigue, por más de cincuenta años, asediado. Duele porque su población sufre y, aunque haya aprendido a sufrir sin perder el sentido del humor, ningún socialismo puede florecer en medio de las carencias materiales, ni a costa de los principios de libertad y de autodeterminación colectiva e individual.

Aún asumiendo la debida y disciplinada postura antiimperialista -con la correspondiente solidaridad práctica-, es difícil no sentirse incómodos respecto de una realidad que, a diferencia de lo que irradiaba en la década del sesenta y setenta, no aparece como un escenario de esperanza sino de resistencia, de estoico aguante en medio de un mar de dificultades objetivas, económicas y políticas, de origen externo e interno.

Además cuando, como en la actualidad, se abren escenarios de cambio que apuntan a dinamizar la economía como apuesta de sobrevivencia y de desarrollo, las reformas apuntan a introducir más elementos de mercado y de capitalismo y con ellos vislumbran, aun en el escenario de su éxito en clave macroeconómica, la profundización de brechas de desigualdad, de prácticas de corrupción 10 Editorial y la acumulación de riqueza y de poder por parte de grupos y sectores, nacionales e internacionales, cuyo proyecto es claramente el de convertirse en amos y dueños del país.

En estas apuestas, amén de la ausencia de iniciativas oficiales que apunten a la autogestión y la liberalización política para impulsar un pluralismo socialista a través de dinámicas de politización autónomas –único recurso a mediano-largo plazo para sostener un horizonte socialista-, aparece el fantasma de la derrota ideológica y la sombra del modelo chino: autoritarismo político y liberalismo económico. Como debería resultar obvio a estas alturas de la historia, el socialismo difícilmente será obra de burócratas y empresarios, ni de su alianza ni de su lucha por el poder.

Por ello Cuba duele y, aun defendiéndola o, mejor dicho, para defenderla mejor, es necesario abrir el debate y el espacio de la crítica. En esta dirección, en este número de OSAL publicamos un dossier coordinado por Julio César Guanche, destacado intelectual cubano y colaborador de nuestra revista.

Se puede acceder al resto del Documento a través de este link: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/osal/20141210024452/OSAL36.pdf

Osal Nº 36  Miradas sobre Cuba

Pablo Gentili. [Editor]  ; Massimo Modonesi. [Director]

Colección OSAL. Revista. ISSN 1515-3282

CLACSO.  Buenos Aires.

Biblioteca Clacso


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