Científicos de la UNAM encabezarán a un grupo de expertos de cinco países que realizarán perforaciones en el fondo del lago de Chalco, con la finalidad de analizar los sedimentos y reconstruir la historia climática de la cuenca del Valle de México.

En este proyecto, denominado Mexidrill Chalco, participan equipos científicos de Estados Unidos, España, Reino Unido y México, que reconstruirán entre 400 y 500 mil años de historia medioambiental de esta zona del centro del país al perforar, aproximadamente, 450 metros de profundidad.

Al respecto, María del Socorro Lozano García, especialista del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, destacó la importancia de esta labor:

“La comprensión de los mecanismos causantes del cambio climático global en el pasado es un problema clave en la investigación paleoclimática y es crítico para su evaluación actual y futura”, puntualizó durante la presentación del proyecto, en el auditorio Tlayolotl del Instituto de Geofísica (IGf) de esta casa de estudios.

Leonardo Lomelí Vanegas, secretario general de la UNAM, agregó que los resultados de este proyecto de cooperación internacional servirán para “contar con información encaminada a diversos temas que tienen que ver con el manejo sustentable de la cuenca, los cambios que se pueden esperar como consecuencia de la intensificación del cambio climático, pero también para actualizar nuestros mapas de riesgos tanto tectónicos como volcánicos”.

Los resultados ayudarán a proponer adecuaciones al uso de suelo y una mejor administración de la extracción de agua subterránea de los acuíferos, así como la mitigación del efecto de subsidencia o hundimiento del suelo.

Lago de Chalco, una hoja en blanco

El lago de Chalco nunca ha sido el mismo; durante miles de años ha sufrido diversos cambios que están registrados en los sustratos de su suelo lacustre.

Margarita Caballero, investigadora del IGf y parte del equipo científico de Mexidrill Chalco, así ejemplificó este registro natural geológico: “cuando recuperamos la secuencia sedimentaria encontramos las cenizas volcánicas; entonces simplemente podemos contar estas cenizas volcánicas y saber el número de evento; también podemos identificar cuál fue la fuente y edad de los mismos”.

Del análisis de los sedimentos del lago se podrá establecer, por ejemplo, qué tipo de vegetación hubo a lo largo del tiempo, si siempre fue un lago tropical alto dulce, si en alguna época su agua fue salada, el tipo de algas y su fauna acuática.

El proyecto cuenta con el apoyo financiero del International Continental Scientific Drilling Program (ICDP), la National Science Foundation, a través de la Universidad de Minnesota, y el proyecto PAPIIT Cambio Climático y Medio Ambiente, de la Universidad Nacional. Cabe señalar que arrancará el 22 de febrero próximo y estará en operación los siguientes 45 días posteriores a su inicio.

dgcs


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