Francisco Palma, alumno del doctorado de Ingeniería de la U. Católica, dice que ya no está tan nervioso como la primera vez que hizo la presentación de su producto, Shel Life, un compuesto orgánico que permite extender la vida útil de la fruta.

Desde el año pasado viene presentándolo en distintas iniciativas -como Start Up, Ají Challenge y Brain UC- y  en todas ha estado entre los finalistas. Incluso, en la MIT Sloan Latin American Startup Competition, en EE.UU., quedaron en primer lugar.

Shel Life, un líquido que forma una especie de segunda piel sobre la fruta, es fabricado a partir de polímeros extraídos de subproductos de frutas y vegetales, que evita su deshidratación, haciendo que dure el doble. Hoy, el líquido que nació a partir de pruebas realizadas en la propia casa del investigador, ya es analizado por tres empresas chilenas que evalúan incorporarlo en su proceso productivo.

La idea de Palma fue una de las finalistas de la primera versión de Brain (sigla de Business-Research-Aceleration-Innovation), iniciativa impulsada por el Centro de Innovación Anacleto Angelini de la Universidad Católica, la Escuela de Ingeniería de la misma universidad y el Banco Santander, la que busca potenciar la innovación en el país, pero con un impacto social palpable, concreto y capaz de salir a otras partes del mundo.

La iniciativa partió el año pasado con una versión piloto. Este año, el concurso se amplió y ayer se realizó el lanzamiento de la versión nacional (Brain Chile), que convoca a estudiantes, investigadores y académicos ligados a universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales de todo el país.

El programa -que está en etapa de postulación hasta el 24 de abril-es un proceso que se extiende desde mayo a agosto, en el que son seleccionados 30 equipos con ideas de emprendimientos basados en ciencia y tecnología, los que participan en talleres y -luego de una nueva selección que deja a 10 finalistas- reciben financiamiento para acelerar el proceso de convertir su idea en un producto comercial.

En total, se invierten 60 millones de pesos entre la aceleración y los premios finales.

Salir del laboratorio

Domingo Mery, director de Investigación e Innovación de Ingeniería UC, sostiene que el objetivo de Brain Chile es que los proyectos de investigación aplicada no se  queden en un paper o en el laboratorio, “sino que puedan ir más allá y tener impacto en la sociedad”.

“Este país se está farreando muchas oportunidades, nunca vio en el pasado que del conocimiento profundo de la ciencia y tecnología podrían surgir oportunidades de diferenciación y posicionamiento mundial. Buscamos que capacidades chilenas las aprovechemos en crear valor a la sociedad y no la dejemos en esta torre de marfil como mucha gente se refiere a las universidades”, dice Juan Carlos de la Llera, decano de la Facultad de Ingeniería de la U. Católica.

Francisco Pizarro, subdirector de Investigación e Innovación de la Escuela de Ingeniería de la U. Católica, señala que la iniciativa busca fomentar el desarrollo de proyectos que, basados en el conocimiento, tienen ventajas difíciles de copiar, lo que se transforma en ventajas en el mercado. “En la medida que tengamos empresas basadas en conocimiento único, es como creemos que vamos a generar empleos de buena calidad y que impacten en el país”.

Conrad von Igel, director del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini, ejemplifica con los ganadores del año pasado. “Con un producto como la fruta, que vivimos de la contratemporada, de repente es una ventaja con la que nadie más puede competir, porque tu fruta durar una o dos semanas más en la góndola del supermercado y eso vale oro. Lo mismo en el caso del  hormigón más liviano (ver recuadro), que es termoeficiente, y ya no compites con la empresa, sino que tienes un producto totalmente diferenciado”, dice.

Problemas concretos

En el piloto del año pasado, muchos proyectos llegaron después de haber cumplido con todas las etapas investigación y logrando encontrar soluciones a problemas concretos, pero no sabían cómo convertirlo en un producto comercializable.

El objetivo de Brain Chile, precisamente será tomar las ideas y ayudar en la creación de un modelo de negocio que pueda ser exitoso.

Von Igel explica que la postulación es muy sencilla. “No queremos que nadie quede fuera porque fue complejo postular, es un proceso y eventualmente si el proyecto no es bueno quedará en el camino y tendrá la oportunidad en otro año, pero la idea es que la postulación sea sencilla, con elementos básicos que cualquier emprendimiento debería tener”, señala.

La final del programa les dará la posibilidad de mostrarse a inversionistas, para atraer capital, lo que ya ha ocurrido con algunos finalistas del proceso piloto realizado el año pasado.

La Tercera

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