Germán Caniguante Ortega (22 años) cursa Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Chile. Su familia es originaria de Riñihue, en la zona williche del País Mapuche. Como werkén (portavoz) de la Federación Mapuche de Estudiantes (Femae) le correspondió ser cara visible de un conflicto inesperado y del que ya asegura sacaron lecciones; la exclusión del referente estudiantil mapuche de la Mesa Ejecutiva y la Vocería Nacional de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech).

Sobre la polémica votación, la posterior reincorporación de Femae y los desafios del movimiento mapuche estudiantil, conversamos en Santiago con el dirigente.

 

– Germán, rebobinemos; ¿Cómo llega la Confech a votar bajarlos de la Mesa Ejecutiva y de la vocería?

Nosotros somos notificados que ya no formamos parte de la Mesa Ejecutiva ni somos Vocería Nacional de la Confech durante la plenaria del día 23 de mayo, en la UNAB de Viña del Mar. Las razones en un principio son poco claras, aquí podríamos decir se produce lo “polémico” pues desde la mayoría de las federaciones no se mostró interés ni se opinó del tema, a excepción de un par. Una vez instalada la discusión y emplazada la Mesa Ejecutiva nos informan que las razones por las cuales ya no formamos parte del espacio eran dos. Por un lado, un reglamento de sala que se discutió a principio de año y que buscaba regular la participación de las vocerías de las distintas federaciones, principalmente, al momento de efectuar votaciones. Esto, a propósito de la operación política del grupo G-90 durante el año pasado para que la Confech no se bajara de las negociaciones con el Mineduc. Y la segunda razón, no haber asistido a esta discusión, ni participar frecuentemente como Femae de las plenarias de la Confech.

– ¿Cómo se arribó finalmente a una solución? 

Fue en la última plenaria de la Confech, el 30 de mayo en la Universidad Diego Portales de Santiago. Allí junto a los demás werkén de la Femae presentamos y expusimos tres documentos; una argumentación histórica, una antropológica y otra jurídica, explicando cuáles son las razones por las que debemos hacer uso de ese espacio que por derecho nos corresponde y, además, donde explicamos nuestra orgánica y forma de trabajo. Esta argumentación la presentamos en mapuzugun de acuerdo a los protocolos de nuestra cultura y en español también por respeto a los asistentes. Fue un diálogo fraterno entre pueblos y ninguna federación se opuso a nuestra reintegración, asi como a reabrir la discusión del reglamento de sala para establecer ciertas particularidades en nuestro caso.

– Explícanos por qué consideraron en su minuto “irregular” la desición de bajarlos de la Mesa Ejecutiva.

Obedece a un contexto. El proceso mediante el cual la Femae se integra desde 2011 a la Confech fue democrático. Cada asamblea de cada carrera, de cada facultad, de cada casa de estudios, debió dar esta discusión y materializarla en un voto. Por lo tanto siguió el conducto regular establecido por la Confech. Y esto no se cumplió al momento de votar nuestra bajada. Nosotros denunciamos esto e hicimos el llamado a revertir la desición por el simple hecho que no se siguió este conducto regular. Y tuvimos cuidado de definir esta situación como particular.

Quiero señalar que en ningún caso tildamos a la Confech como un organismo antidemocrático o poco representativo. Es más, creemos que la Confech cada día se abre a más espacios de participación. Hoy que las universidades privadas integren la Confech y tengan representación en la Mesa Ejecutiva lo vemos como un gran avance. No olvidemos que en ese segmento es donde se encuentran cursando los estudiantes más precarizados del país. Además ya veníamos trabajando en la Comisión de Comunicaciones de la Confech donde estamos aportando con agitación estudiantil bilingüe.

– ¿Sientieron el respaldo de otras federaciones?

Desde el principio tuvimos el respaldo de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Temuco, con la que compartimos territorio y casa de estudios, además allí tenemos un trabajo importante ligado a la revitalización del mapuzugun. También de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile, quienes tienen una especial cercanía a nuestro pueblo por los trabajos voluntarios que realizan, donde han recibido apoyo de gente de la Femae. Pero independiente de quién nos apoyó o no, para nosotros lo importante de todo esto fue el emplazamiento que tuvieron algunas federaciones en sus respectivas plenarias debido a lo acontecido. Esto habla de un empoderamiento del estudiante mapuche de base, tanto del que está organizado y del que no, y además de una aprobación y valoración del trabajo que hemos realizado en los últimos dos años como Femae.

– Hay un tema de fondo y que es real; la dificultad que tiene la Femae para asistir a las reuniones de la Mesa Ejecutiva.

Tenemos esa dificultad. Primero, de recursos. Como no somos una federación que está afiliada a una casa de estudios, no recibimos financiamiento anual de ninguna universidad como si sucede con las otras federaciones, por lo tanto para nosotros es muy difícil contar con el dinero para costear gastos de movilización, alimentación y estadía. Es lo que se necesita para que un par de werkén lleve nuestra voz a las plenarias todas las semanas y en diferentes regiones del país. Segundo, nuestra lógica de trabajo también es distinta. Nosotros entendemos que la prioridad es el trabajo territorial, el trabajo de base en cada espacio estudiantil. Nuestro quehacer se ve manifiesto en las distintas organizaciones que componen nuestra federación y, por lo tanto, nuestras discusiones, muchas veces, son distintas a las que se dan en la Confech. Interculturalidad, mapuzugun, currículum y universidad mapuche hoy son nuestra prioridad como Femae.

A propósito del conflicto surgieron voces estudiantiles, de chilenos, que los catalogaban como una “entidad privilegiada”. ¿Qué opinan de esos comentarios?

Privilegiada no somos. Si hoy somos una orgánica sólida y tenemos espacio representativo dentro del movimiento estudiantil es simplemente fruto del esfuerzo las bases estudiantiles de la Femae, que son validados en las distintas universidades por el trabajo concreto que realizan y por la lucha colectiva de todo nuestro pueblo. Creo que no corresponde seamos comparados con comunidades evangélicas o judias. Nosotros pertenecemos a una nación preexistente al Estado, que reivindica derechos en su territorio y por lo tanto la libre determinación la entendemos también como un derecho que se reivindica desde el ejercicio.

– ¿Se entiende a nivel de Federaciones la lucha por la educación intercultural o sigue primando una mirada racista y monocultural entre las nuevas dirigencias?

La orientación monocultural y asimiladora en la educación formal es una imposición a la sociedad en su conjunto. Que esta lógica se replique en la política estudiantil es una práctica que apuntamos a erradicar y creo que en algo se ha avanzado. Hoy en varias universidades se están formando colectividades organizadas que reivindican los derechos educativos del Pueblo Mapuche; hoy, los estudiantes mapuche levantan secretarías afiliadas a las federaciones para reivindicar también allí sus demandas. Esto habla del posicionamiento del movimiento mapuche en el movimiento estudiantil, lo que ha llevado a que las mismas federaciones cambien la lógica de entender la educación a la que aspiramos. Personalmente creo que las nuevas dirigencias sí están más familiarizadas con la lucha por la educación intercultural, la revitalización del mapuzugun y la universidad mapuche, pero es algo que hay que seguir profundizando y allí justamente es donde la Femae tiene una gran tarea.

– ¿Es necesaria una representación propia como estudiantes mapuche? Algunos insisten en que los mapuche participen de la federación ya existente donde estudian.

Quienes mejor entendemos nuestras problemáticas y demandas somos nosotros mismos. Si tenemos reivindicaciones como pueblo, cualquier representación de éstas sin nosotros es una representación paternalista y colonial. En ese sentido, hoy sí es sumamente necesaria una representación propia, pues es romper con la lógica de la política colonial-estatal.

– ¿Se replica a nivel estudiantil la ceguera monocultural de la sociedad chilena y su clase política?

Sí, lamentablemente. Allí es donde tenemos como Femae “la gran pega”. Lo bueno, es que los movimientos sociales han permitido sensibilizar en cierto sentido a sectores de la población y eso nos ha permitido sumar adherentes a nuestra causa. La idea es con trabajo profundizar aún más ese proceso.

Hablanos de la Femae hoy. ¿Quiénes la componen y qué relación existe con aquella inicial de 2010-2011?

Hoy la Femae es una orgánica que se pone a disposición de aglutinar las experiencias y el trabajo de distintas colectividades mapuche organizadas en las universidades y algunos hogares estudiantiles. Y en el trabajo diario ir viendo cuáles son las necesidades y proyecciones para transformarlas en demandas transversales legítimas dentro del movimiento estudiantil. Respecto al proceso del 2010-2011, no opinaremos mucho. Es una etapa ya superada, sirvió para aprender, madurar y hoy lo importante es seguir avanzando como referente estudiantil.

– ¿El Congreso de Estudiantes Mapuche de 2014 puede ser visto como un hito refundacional?

Allí se consolida el trabajo de hormiga que veníamos realizando y también las discusiones que asume nuestra federación durante los últimos años. Tuvimos una gran convocatoria en ese Congreso, diversas ponencias acerca de qué se entiende por educación mapuche, nos nutrimos de experiencias concretas, etc. Dicho Congreso nos permite hoy desarrollar nuestro trabajo con más claridad en los espacios donde tenemos presencia: talleres de mapuzugun abiertos a la comunidad en por lo menos tres casas de estudios de Temuco y Santiago; un Internado Lingüístico de un mes para cincuenta jóvenes en territorio mapuche-lafkenche y la intención de que todas estas instancias se repliquen en más espacios. Todo este trabajo de base obedece a los objetivos que nos planteamos luego de ese primer Congreso.

– ¿Cómo se estructura la voceria y representación de la Femae?

En nuestra federación cada uno de los peñi y lamgnen tiene la responsabilidad de llevar nuestra voz a donde definamos, así es nuestra orgánica. Sin embargo, cada colectividad que compone Femae tiene su propio werkén o portavoz que asume el rol más dirigencial en su espacio. En la Universidad de Chile, con “Chillkatufe UChile Mew” y en la Confech, trabajando desde la Mesa ejecutiva y la Vocería Nacional, es el rol que me corresponde en lo personal asumir hoy. Asímismo, los demás espacios tienen sus propias vocerías. Cada espacio y cada territorio tiene sus particularidades y demandas locales. En La Araucanía, por ejemplo, hemos asumido una gran tarea aportando en la lucha por la oficialización del mapuzugun. En Santiago la necesidad puede ser otra. Las cifras dicen que hoy en la Región Metropolitana hay alrededor de 21 mil estudiantes mapuche, mientras que solo hay dos hogares estudiantiles que cubren las necesidades de apenas treinta personas. En esas luchas también tenemos que estar. He allí la importancia que cada uno de nosotros se forme como werkén para dar abasto en el trabajo territorial, tanto en las reivindicaciones locales como las nacionales.

La lucha estudiantil actual, ¿es una bandera que asume la Femae?

Sí. Hoy, el problema de la educación formal es el desarraigo político y cultural que produce en las primeras naciones y la lógica y orientación que ésta tiene, al servicio del mercado. La gratuidad universal, el fin al lucro, la democratización, son demandas transversales. Nosotros esperamos que la lucha por educación intercultural, la implementación del mapuzugun, el reconocimiento a los Educadores Tradicionales, etc., también sean luchas transversales para la Confech. Asi como nosotros asumimos las banderas de lucha de la Confech, esperamos reciprocidad al respecto.

– Ustedes han sido críticos de la Reforma Educacional tildándola de “racista”. ¿Puedes explicarnos por qué?

Simplemente porque no considera la voz ni participación de las primeras naciones. No se consideran nuestras demandas por interculturalidad y eso es grave, pues se viola el Convenio 169 de la OIT al tratarse de una reforma que afecta directamente a nuestro pueblo y no se está considerando la consulta previa. Aquí también se dejan ver otras demandas, como por ejemplo la derogación del Decreto 66 del gobierno de Piñera que condiciona y coarta la consulta, otra deuda del gobierno de la Nueva Mayoría. Lo importante es incidir en la Reforma Educacional agitando nuestra postura. A eso apunta el trabajo de la Femae desde el movimiento estudiantil y la Confech: aportar desde la discusión y también desde las calles.

– Cuál crees es el rol del estudiantado mapuche en la actual coyuntura política del país.

La responsabilidad del estudiante mapuche es asumir el rol de activista de las reivindicaciones de nuestro pueblo, donde sea. No cabe duda que la crisis actual del gobierno y los partidos políticos tradicionales abren flancos desde donde podemos instalar nuestras demandas y radicalizar la movilización en todos los frentes. La praxis de los gobiernos de turno hoy nos dan la razón: se triplica el gasto policial en la Araucanía, la represión se agudiza en todo el territorio, llega la “Oficina” al Ministerio del Interior, entre otras señales que vemos como negativas. Ante esta coyuntura, el llamado que hacemos a los estudiantes mapuche es a organizarse en sus casas de estudios, en sus lof, en sus poblaciones, a reivindicar lo propio en todos lados.

Pedro Cayuqueo

El Ciudadano


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