La alta emisión de contaminantes, sumada a la ausencia de precipitaciones ha llevado a las autoridades a decretar una Alerta y 12 Preemergencias ambientales en la capital. Pero ¿Podrán las lluvias solucionar la contaminación? Académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (FCFM) explican las condiciones que producen esta saturación climática y proponen nuevas medidas para el transporte público y el consumo de leña.

Este año el Gobierno modificó la medición del Material Particulado (MP) de 10 a 2.5, lo que significó un cálculo más exacto de la partícula de contaminación más fina y perjudicial para la salud de las personas. Una modificación a la normativa que ha incrementado también el número de alertas. “Estos contaminantes siempre han existido, pero ahora se ampliaron los umbrales de medición del material particulado 2,5. Que existan más alertas no significa que este año la emisión de gases esté siendo peor o aumentando”, expone Rainer Schmitz, Investigador Asociado del Departamento de Geofísica en el área las Ciencias Atmosféricas de la FCFM.

Schmitz es enfático en manifestar que los altos niveles de material particulado alcanzan su punto máximo en la noche: “el calentamiento de la superficie durante el día produce turbulencias que provocan que la capa donde se mezclan los contaminantes suba. Con el frío se pone más estable la atmósfera y la mezcla del aire se reduce, lo que genera concentraciones más altas de polución”.

Para Roberto Rondanelli, académico del Depto. de Geofísica e Investigador del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia de la FCFM, los chubascos en Santiago son ineficientes para terminar con el problema de la contaminación. “Después de la lluvia se mantienen las condiciones para seguir emitiendo gases. Por su disposición húmeda las gotas de lluvia capturan el material particulado. Adicionalmente, cuando hay precipitaciones se eleva el movimiento vertical en la atmósfera, lo que permite que el aire se mezcle desde la superficie hacia arriba, facilitando la disminución de la contaminación”, explica el experto.

Si consideramos las estadísticas de precipitaciones en un año promedio, hasta el mes de junio deberíamos tener 120 milímetros de agua caída. Rondanelli considera crítica esta situación de nuestro país: “Si uno mira la historia en la Región Metropolitana junio es el mes más lluvioso y hasta ahora tenemos 0 mm. Estamos por debajo del 5% de los años más secos de Chile. El 2015 ha llovido una vez. Sin embargo, en julio esperamos chubascos en la capital porque están todas las condiciones: el establecimiento del fenómeno de El Niño y la fase y la amplitud de las ondas tropicales que están relacionadas con el niño”, afirma.

Incrementar medidas públicas

Por otra parte, las disposiciones incorporadas por la autoridad local han contribuido a disminuir la emisión de gases. Por ejemplo “ahora en el global de Santiago en transportes, en cuanto a fuentes móviles de contaminación la medida que más aporta es la restricción vehicular, por ejemplo, con un 15% menos de flujo vehicular en la ciudad y eso sin duda es una disminución importante en las emisiones de la atmósfera”, concuerda Alejandro Tirachini,Profesor de Ingeniería en Transportes del Departamento de Ingeniería Civil de la FCFM.

No obstante, Tirachini agrega que las restricciones se pueden mejorar. “En medidas de transporte, la tarificación vial por externalidades como congestión y emisiones, para que los viajeros paguen por el costo social de viajar en automóvil, cuando éste se produce. En el mediano plazo, una restricción vehicular de forma más permanente no es buena política pues incentiva la compra de un segundo automóvil (más contaminante) en muchos hogares, como ha sido observado en otras ciudades del mundo”, asegura.

En este mismo sentido, Rainer Schmitz, considera que es posible disminuir la contaminación si se establecen medidas restrictivas para todo el invierno. “Por ejemplo debería prohibirse el uso de leña entre abril y agosto. Asimismo,  sería un aporte la limitación de camiones y automóviles al centro de Santiago”, agrega.

Universidad de Chile


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