Luego del debate que ha generado el anuncio de la Presidenta Bachelet sobre gratuidad gradual desde el 2016 para instituciones universitarias del CRUCH, el rector de la Universidad de Chile se refirió a las opiniones de autoridades de universidades privadas respecto a cuáles serán las instituciones beneficiadas con esa política. “Me alegro de que la gente pida gratuidad para otras universidades porque implica que la idea de gratuidad está siendo recibida”, señaló.

“Nos parece excelente que se avance en términos del proyecto de gratuidad. Desde la Universidad de Chile hemos defendido fervorosamente esta idea y hemos dado razones múltiples por las cuales pensamos que al país le haría muy bien tener una educación superior gratuita”, explicó el rector Vivaldi, consultado sobre los anuncios del 21 de mayo respecto a gratuidad gradual desde el 2016, comenzando con el 60% de estudiantes más vulnerables de universidades del CRUCH y de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica acreditados y sin fines de lucro.

Respecto al debate que ha generado este anuncio, particularmente sobre las opiniones de autoridades de instituciones privadas que han manifestado su interés en que éstas universidades, plegadas a criterios de calidad, gobernabilidad y ausencia de lucro, puedan ser parte de la gratuidad en la educación superior, el rector de la Universidad de Chile manifestó su conformidad de que se pida “gratuidad para otras universidades porque implica que la idea de gratuidad está siendo recibida”.

Ahora bien, agregó que “hay que ser justos porque desde el ministerio se ha planteado reiteradamente la imposibilidad de discriminar a los estudiantes por la universidad a la cual van”; pero para que eso suceda, señaló, se hace necesario “exigirle calidad al resto de las universidades y un propósito acorde con una actividad universitaria” y adecuarse al nuevo sistema.

Sobre este tema explicó que sí es posible llegar a una solución que “satisfaga a aquellas universidades que estén dispuestas a sentirse comprometidas con los ideales de un modelo de sistema de educación superior distinto”. Esta posibilidad, enfatizó, implica un compromiso de “consecuencia” ya que “si para todos resulta deseable la gratuidad, entonces todos debemos ser consecuentes en cómo conseguimos los fondos para esa gratuidad”, ya que “es un argumento válido el que los estudiantes no pueden verse afectados con cosas que tienen más bien que ver con la estructura del sistema universitario”.

“Pienso que es posible que este Ministerio, que este gobierno sea capaz de encontrar una solución que, aunque eso implique reformas tributarias u otro tipo de acciones”, explicó el rector aludiendo que en este momento se vuelve central la reflexión sobre cuáles son las ventajas de tomar esta opción, considerando que, “es inconcebible que el sistema universitario en Chile siga como ha operado desde 1981 hasta la fecha. En ese contexto es casi una irresponsabilidad del Estado de permitir que estudiantes vayan y muchas veces paguen de una manera muy importante para su medio familiar una educación que no tiene el nivel de una educación superior”.

Universidad de Chile


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