Las últimas semanas han sido agitadas para Diego Stevens (27). Hace poco más de un mes lanzó su emprendimiento ante 150 personas en la Sofofa, ya suma cinco clientes y no ha parado de reunirse con diversas empresas para mostrar los beneficios de MeetCard (meetcard.cl).

Se trata de una plataforma que a través de tarjetas de presentación inteligentes, que pueden ser leídas en un celular o tableta, permite gestionar las redes de contactos en forma más eficiente y actualizar sus datos en tiempo real.

La idea partió hace dos años como su tesis para titularse de ingeniero civil industrial de la Universidad Técnica Federico Santa María. Hoy, su propia tarjeta de presentación dice “gerente general”.

“Todo nació con un fondo que apoyó la investigación y el desarrollo de la tesis”, dice Diego. Se refiere al Programa de Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU), un instrumento al que pueden postular estudiantes que estén cursando su pre y posgrado en Chile y que estén realizando o hayan finalizado sus tesis o memorias.

El fondo -cuya quinta convocatoria está abierta hasta el próximo 31 de agosto (www.conicyt.cl/fondef/)- es transformar los resultados de las tesis en proyectos de emprendimiento basados en ciencia.

Fuera del cajón

“La idea es impulsar la participación de gente joven en procesos de innovación y sacar del cajón las buenas ideas que tienen sus tesis, pero que no han avanzado por falta de financiamiento o porque sus autores no tenían en mente ese objetivo”, explica Esteban Zapata, coordinador del programa VIU, que es financiado por Fondef, de Conicyt.

En la primera etapa, el concurso entrega $2 millones para elaborar un plan de negocios. Los proyectos que pasan a la segunda etapa reciben hasta $24 millones para ejecutarlo y concretar el emprendimiento.

Una de las ideas que no quedó en el cajón fue la de Tabita Aguilar, ingeniera agroindustrial de la Universidad de Concepción, quien desarrolló un jugo de uva con un aporte de antioxidantes similar al del vino tinto, pero sin su contenido de alcohol.

Tras ganar la segunda etapa, hoy trabaja en la formulación del producto como parte de su tesis de magíster, ya tramita una patente del proceso productivo y se está asociando con la Viña Zamora, empresa chillaneja que la cofinanciará para escalar la producción y llegar al mercado.

Con apoyo de docentes de las facultades de Ingeniería Agrícola y Química y Farmacia de su universidad, pudo hacer los análisis y formulación del producto. “A cambio, todos los equipos comprados con fondos del programa quedan para la universidad y también un porcentaje de la patente”, comenta Tabita.

Con el VIU que ganó por su tesis como ingeniera agrónoma de la Universidad Católica de Temuco, Victoria Lobos pudo obtener “la primera levadura aislada en América Latina y el Caribe para producir bebidas fermentadas, como cerveza, vino, sidra o hidromiel”. Ya está a punto de comercializarla, pero además, gracias al VIU fue seleccionada para participar en el Programa Líderes en Innovación, una pasantía de negocios en el Reino Unido otorgada por el Fondo Newton-Picarte. Ahí, cuenta, aprendió a crear un modelo de negocios e hizo contactos para probar su levadura en Londres y en México.

Tal como en años anteriores, los gobiernos regionales de O’Higgins, del Biobío y de Los Ríos aportarán fondos para apoyar proyectos que aborden áreas estratégicas para su desarrollo. Con esto, el VIU 2015 totalizará $1.165 millones.

El proyecto de Francisco Saavedra contó con este apoyo. En 2012 terminaba su pregrado como ingeniero civil biomédico de la Universidad de Concepción. Ahí desarrolló un Estimulador Eléctrico Funcional portátil y de bajo costo, aparato que ayuda a mejorar la marcha a personas que, como secuela de un accidente cerebrovascular o lesión medular, sufren de pie caído, cuadro que impide contraer la musculatura del pie paralizado.

“Su uso ayuda a ejercitar y tonificar el músculo atrofiado, permitiendo que la persona camine con más confianza, más rápido y con menos riesgo de caídas”, dice Francisco, quien planea ofrecer el dispositivo a clínicas y centros de rehabilitación.

“Con el VIU hicimos un prototipo del porte de un celular, cuya gracia es que es controlado inalámbricamente por un teléfono inteligente o tableta”, explica.

Quienes postulen al concurso podrán acceder también al premio Fondef-DuPont, que entregará al estudiante que lo gane US$ 10 mil y un viaje junto a su profesor guía al centro de I+D de esta compañía en Brasil.

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