La ex líder estudiantil, Camila Vallejo, asumió, con seis votos a favor, como la nueva presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. En entrevista exclusiva para Radio Universidad de Chile, la diputada por La Florida, adelantó parte de lo que será su trabajo en el Hemiciclo.

En la sesión, la ex vocera de la Confech agradeció el trabajo del ex presidente, Mario Venegas, entregándole la campanilla de plata que utilizó en su periodo. Cerrada la cita, la parlamentaria comunista se reunió con el Colegio de Profesores, la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (CONES) y dos organizaciones más que serán parte del proyecto de nueva institucionalidad en la educación pública. De la misma forma, ya planea reunirse la próxima semana con miembros del Consejo de Rectores.

En el marco de la Reforma, Camila Vallejo entregó un primer mensaje al Mineduc, señalando ante todo, que se debería discutir en ambas cámaras todo lo relacionado con educación escolar y después debatir la reforma universitaria.

Esto, aconsejó, “le daría coherencia a la discusión”.

¿Cuál será el sello que imprimirá al mando de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados?

Desde la presidencia, poder equilibrar la urgencia con la necesidad de participación en la discusión de los proyectos. Tenemos tres proyectos importantes y complejos que son el Plan Nacional Docente, la nueva educación pública y la reforma en la educación superior.

Todas estas medidas son cambios estructurales y significativos, por lo tanto a pesar de ser urgentes y necesarias también ameritan un nivel de alta participación. Eso espero poder asegurarlo en este periodo.

De las discusiones que se realizarán tanto en la Cámara como en la Comisión, ¿cuáles son los puntos de conflicto, que en el papel, podrían desarrollarse con el Ejecutivo?

Los mayores puntos de tensión se van a dar con los intereses corporativos y los negocios puestos en el ámbito educativo, porque éstas son reformas que piensan en el bien social por sobre los proyectos individuales.

Vamos a tener problemas, por ejemplo, con la desmunicipalización ya que habrá municipios que no van a querer dejar las escuelas, van a desear mantener sus nichos, conservando la posibilidad de hacer negocios en esta materia.

En el caso de la educación superior también se va a dar esta situación. El nivel de regulación que tenemos que entregarle al sistema, sobretodo privado, que ha estado en manos del mercado en este nivel educativo, va a tener que ser estricto tanto en acreditación como en fiscalización. Aquí tendremos una grave influencia de regulación y de control por parte del Estado para garantizar un derecho de calidad. Este será uno de los puntos conflictivos, incluyendo el fin al lucro de las instituciones.

Así como se dio la discusión de los particulares subvencionados, también se va a dar en la reforma universitaria, institutos profesionales y centros de formación técnica.

El vicepresidente Ejecutivo del Consejo de Rectores, Aldo Valle,  planteó que el proyecto de gratuidad en la educación superior debe presentarse antes de que termine el primer semestre, de otra forma terminaremos el año sin esta medida. ¿Le parece adecuado el orden cronológico que utilizó el Mineduc para presentar la Reforma?

Tenemos tres proyectos y dos cámaras. El único que sabemos que ingresará es el Plan Nacional Docente y se está viendo qué prioridad darle a los que vengan, que puede ser educación superior en el Senado o desmunicipalización. Desde mi punto de vista, hay opiniones distintas. Deberíamos discutir en paralelo, en ambas cámaras, todo lo relacionado con educación escolar para darle coherencia a la discusión y después abrir la reforma sobre la educación superior. No obstante, comparto en que deben existir señales en materia de gratuidad. Principalmente  ante la discusión presupuestaria, para que la ley de presupuestos del 2016 ya tenga avances sustantivos en este ámbito. En aquellas instituciones que dan más garantía en probidad y fe pública, que son las universidades del Estado. Sobre todo en aquellas de regiones donde los estudiantes son más vulnerables y necesitan que se les disminuya la carga de financiamiento. Ojalá un 70 por ciento pueda estudiar gratuitamente para el 2016.

Compartiendo la necesidad de dar señales en materia de gratuidad, veo complejo adelantar toda la reforma a la educación superior  para el primer semestre. Porque son cambios complejos y porque lo principal, en este semestre, es resolver todo lo que respecta a la educación escolar.

Las demandas del movimiento social del 2011 fue el tema central que planteó en el foro desarrollado este fin de semana pasado en Buenos Aires. ¿Esta Reforma Educacional cumple con las propuestas plantearon en ese minuto, como universitarios?

Todavía falta mucho por hacer. Ya dimos un primer paso. Abordamos una de las principales demandas históricas del movimiento, que se vincula con el término del financiamiento compartido, con la gratuidad y con el fin al lucro en las escuelas.  Ahora queda todo lo demás que también son luchas históricas del movimiento social. No solamente de los estudiantes sino que de los trabajadores de la educación, como el proyecto de carrera docente y la gratuidad en la educación superior con todo su marco regulatorio. Esto para que los recursos de todos los chilenos no vayan a parar a grandes sacos rotos o a grandes negocios. Eso es lo que tenemos todavía como desafío. Por lo tanto no podemos decir que ya hemos cumplido con todo lo que hemos demandado en el movimiento social por la educación.

¿Pero se están cumpliendo las expectativas con estos avances? 

Es difícil interpretar todas las esperanzas en ese sentido. Hay opiniones distintas de los actuales dirigentes estudiantiles.
Al menos desde mi punto de vista hemos dado una gran batalla y hemos avanzados sustantivamente. Uno siempre quisiera poder avanzar más pero nos estamos haciendo cargo de lo que exigimos en las calles. (La idea) era poder concretarlo y poder transformarlo en proyectos de ley.

La posibilidad de avanzar más depende de la capacidad de presión y de propuesta que hagan desde el movimiento social. De otra forma, esta capacidad se centra en quienes no quieren hacer cambios.

Fuente: Radio Universidad de Chile


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