“El motivo por el que dejé la provincia Pacajes fue porque hay pocas oportunidades de trabajo. Hace tres años llegué a La Paz y ahora tengo un taller de metalmecánica”, dice con nostalgia Felipe Condori, de 27 años. Como él, existen paceños que migran del área rural a las ciudades de La Paz y El Alto en busca de un futuro próspero que les permita mejorar su calidad de vida.

Ante esa situación, 80 estudiantes de Taller 4H y 1H de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) elaboraron el proyecto Ciudades Nuevas, que plantea cambios en el entorno de los habitantes del área rural para evitar la migración a las ciudades de La Paz y El Alto. A futuro, a través de una publicación, pretenden difundir el proyecto para la sociedad en general.
El arquitecto y docente en la Carrera de Arquitectura de la UMSA Carlos Villagómez explica que las ciudades de La Paz y El Alto necesitan un reordenamiento para resolver el problema de la concentración “excesiva” de personas. Para ello, se necesita trabajar en proyectos en el área rural dirigidos a ofrecer oportunidades a los habitantes y así evitar que migren a las ciudades.

“Yo he planteado a mis alumnos que hagan propuestas para paliar esa necesidad que tienen las personas de ocupar de forma desequilibrada las ciudades. Las propuestas han estado enmarcadas en la población y el impacto en estas urbes. Ellos han planteado ciudades nuevas, como se llama el proyecto, en diferentes categorías como: conocimiento, turismo y desarrollo agropecuario”, precisa.

El proyecto Ciudades Nuevas, explica el estudiante de cuarto año Marcelo Quispe, analizó el potencial agropecuario y propuso institutos de investigación, parecidos a ciudades universitarias, que permitirán conocer la potencialidad del cultivo y ganadería. En algunos casos, industrias para hacer un nuevo modelo de desarrollo alimentario. En otras ciudades se planteó la construcción de centros de exposición cultural dirigidos a fomentar el turismo.

“Con este proyecto queremos que los habitantes del sector del lago Titicaca, Sajama, Carabuco y de los municipios de Sapaqui, Luribay, Cairoma, Mecapaca y Palca tengan nuevas oportunidades para evitar que vayan a buscar otro tipo de vida a las ciudades de La Paz y El Alto. En estos lugares hemos visto que hay mucho potencial para crear ciudades nuevas”, complementa.

De esa manera, el proyecto Ciudades Nuevas, según explica Villagómez, se encuentra en la primera fase de desarrollo de proyectos específicos en determinados sectores y municipios. En la segunda fase se hará una publicación para ponerlo en conocimiento de la sociedad en general. Principalmente para que la gente adopte conciencia acerca de los “peligros” que tiene sobre poblar una ciudad.

“La idea es seguir avanzando porque la labor de la universidad es generar nuevos paradigmas y pensamientos para proponer soluciones a grandes problemas de la sociedad y este problema (migración campo-ciudad) es álgido porque genera descomposición social y desequilibrios medioambientales”, puntualiza.

El Parque Nacional Sajama

El Sajama requiere un nuevo ordenamiento territorial. El proyecto retoma y aplica conceptos aymaras de su estructuración urbana y modo de vida, teniendo como principal fundamento la reciprocidad. Esta idea tiene tres niveles de la cosmovisión (hanan pacha, kay pacha, urin pacha), donde el Sajama es el centro y el principio de la vida, explica el estudiante de arquitectura José Luis Sáinz.
Para ello, la estudiante de arquitectura Lucía Ostermann explica que han planteado cuatro zonas productivas. “Sistema de manejo de camélidos, utilizando corrales; místicas, edificando un templete semi subterráneo; turísticas, construyendo albergues turísticos para montañistas y una escuela, que sería un destino universitario; y energéticas, trabajando con geysers que abastecen con energía geotérmica y construir un centro para curar enfermedades terapéuticas utilizando las aguas termales”, detalla.

Las ciudades de los vientos

Son dos ciudades sobre el lago Titicaca, una turística y otra cultural. Ambas tienen diseño de islas con una distancia de un kilómetro y medio y una dimensión de un kilómetro.

El estudiante de arquitectura William Quispe indica que en la ciudad turística se plantea la construcción de un centro turístico y en la cultural se propone la edificación de un centro de exposición de cerámicas y artesanías elaboradas con la planta de totora. “Además, por las características de la zona queremos construir una universidad de arqueología y excavaciones”, añade.

Carabuco, la ciudad grieta

En Carabuco se planteó trabajar con la montaña el Dragón Dormido, cuya característica principal es su riqueza de jeroglíficos, para fomentar el turismo. También con la riqueza del suelo para potenciar la agricultura y así generar ingresos para los habitantes de la región, indica el estudiante de cuarto año de arquitectura Marcelo Quispe.

La ciudad del conocimiento

La ciudad del conocimiento se la plantea construir en la localidad de Zongo. Las características del lugar permiten la construcción de centros de investigación, ciencia y tecnología. “Estos centros tienen el objetivo de dar nuevas oportunidades a la gente y además a personas que no pertenecen a este lugar, así podremos evitar la migración”, señala Villagómez.

También el proyecto Ciudades Nuevas propone la construcción de la ciudad del Alma, “Qala quipuru”, ciudad del conocimiento agroalimentario y ecoproductiva; todas en La Paz.

 

Página Siete


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