La Universidad Nacional de La Plata entregó el título Doctor Honoris Causa a Jorge Julio López, el testigo desaparecido en 2006 después de declarar en el juicio que condenó a Miguel Etchecolatz. El galardón fue impulsado por la Federación Universitaria de La Plata “por su compromiso social y político y su la lucha por Memoria, Verdad y Justicia”, y aprobado por unanimidad al cumplirse diez años de su ausencia.

“Este reconocimiento reivindica su lucha y la de todos sus compañeros, y lo que significa para todos los sobrevivientes que siguen dando testimonio”, explicó Rubén López, hijo del testigo desaparecido que recibió el galardón en nombre de la familia.

La entrega estuvo a cargo del presidente de la UNLP, Raúl Perdomo, del presidente de la FULP, Mateo Compagnucci, y la prosecretaria de Derechos Humanos de la universidad, Verónica Cruz. El título es el máximo galardón que otorga la casa de estudio y fue entregado en el contexto del Día Internacional por los Derechos Humanos, en el año en que se cumplió una década de la desaparición de López.

“Esto es sumamente importante porque marca un compromiso y una direccionalidad hacia dónde queremos ir y qué contenidos darle a la política y a los derechos humanos del pasado y del presente”, explicó Cruz en el acto que se realizó en el edificio del rectorado.

La funcionaria de derechos humanos presentó también un documento elaborado por el equipo de la prosecretaria que reconstruye la vida de López y por qué la UNLP decidió el reconocimiento: “es una biografía, una historia de su trayectoria en la vida laboral y militante”, explicó.

“Mi viejo hizo las cursadas en la calle y la gente le dio hoy este diploma”, redondeó López, y aclaró que recibió el reconocimiento “en nombre de los compañeros” de su padre. Y bromeó: “ahora me van a decir: ‘ahí va el hijo del doctor’”.

La entrega del título Dr. Honoris Causa fue aprobado por unanimidad en el Consejo Superior, órgano máximo de decisión de la Universidad, el 15 de noviembre pasado, en una sesión en la que la UNLP también aprobó un repudio a la detención de Milagro Sala. Fue uno de los tantos homenajes que se produjeron al cumplirse una década de la desaparición del testigo, un albañil con sexto año aprobado que vivió la mayor parte de su vida en barrio platense de Los Hornos.

En los considerandos de la resolución, la UNLP especificó que López “aportó uno de los testimonios fundamentales para que Miguel Etchecolatz y otros altos funcionarios policiales (de la dictadura) fueran condenados a reclusión perpetua por genocidio en septiembre de 2006”. Y explicó que “aportó a la construcción de ciudadanía, al compromiso político por una Patria más justa, a los valores ético morales con el que se deberían desenvolver todas las personas, al compromiso social por la Paz, por la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, por inspirar la participación y organización popular”.

Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, cuando debía participar de los alegatos en el juicio en el que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 condenó al ex policía Miguel Etchecolatz por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio. El policía se convirtió en el principal sospechoso. Su desaparición generó una serie de mecanismos de protección de testigos que fueron puestos en crisis este año por la administración de Mauricio Macri.

 

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