Un desarrollo de bajo costo para el diagnóstico del dengue fue el gran ganador de los Premios UBATEC 2015, el concurso que reconoce a la innovación y a la investigación aplicada en el seno de la Universidad de Buenos Aires y que repartió un millón de pesos a emprendedores e investigadores argentinos cuyas ideas, aseguran las autoridades, “pueden revolucionar el campo de la salud y el agro”.

“Desarrollo de un enzimoinmunoensayo de bajo costo para el diagnóstico de dengue”, así se llama la iniciativa del equipo de la Facultad de Farmacia y Bioquímica comandado por el doctor Julián Rodríguez Talou, quien explicó que obtendrán “un antígeno recombinante del virus del dengue para el desarrollo de un reactivo de diagnóstico que permitirá detectar la infección en pacientes”.

Cinco investigadores componen el grupo que comenzó a trabajar hace diez años, tratando de procesar proteínas del virus con el fin de producir reactivos o vacunas. Iniciaron el proceso en plantas, sin el resultado esperado. “Entonces, nos replanteamos la tarea y tuvimos éxito produciendo antígenos del virus del dengue en larvas de insectos. Lo hicimos de tal manera de tener una purificación eficiente y de bajo costo, para realizar diagnósticos fácilmente”, relató a Tiempo Rodríguez, investigador del CONICET y profesor en la cátedra de Biotecnología. “Por medio de ingeniería genética, desarrollamos una plataforma biotecnológica de producción y purificación en larvas de insecto, sencilla, eficiente y de bajo costo. Además, se evitará manipular el virus completo, disminuyendo el riesgo biológico del proceso con la utilización de animales de laboratorio”, agregó Rodríguez.

El proyecto, que también fue presentado en el concurso Innovar, se encuentra en la fase de ensayos preliminares con sueros de pacientes. “Hasta ahora tuvimos buenos resultados, pero hay que profundizar para buscar el mejor diseño del kit reactivo para diagnóstico”, apuntó el especialista. Luego deberán confirmar si funciona para los cuatro serotipos causantes del dengue y estandarizar el proceso, con una mirada regional de esta enfermedad viral asociada a factores socioeconómicos, a la limpieza del ambiente y al clima, y transmitida a los humanos por mosquitos del género aedes.

“El dengue es una problemática mundial que, si bien en el país no tiene alto impacto, sí lo tiene a nivel regional. Al no existir vacuna, el diagnóstico temprano es esencial”, evaluó Rodríguez. Al menos otras dos investigaciones apuntan al desarrollo de vacunas en el país, una en el Instituto Maiztegui, en Pergamino, y la otra en la Universidad de San Martín.

El proyecto participó en la categoría “Investigadores, docentes, graduados y/o alumnos de la UBA”, cuyo segundo premio fue para el equipo comandado por la doctora María Luján Cuestas, de la Facultad de Medicina, que busca nuevas formulaciones vacunales anti-hepatitis B, para administrarlas vía oral o transcutánea. Además, introduce dos avances en la profilaxis de esa enfermedad.

El tercer puesto lo obtuvo Karina Balestrasse, de Agronomía, por la implementación de una tecnología innovadora para el control de patógenos y mejoramiento de la calidad de inoculantes en semillas de soja. “El tratamiento garantiza la inhibición del hongo fusarium, principal amenaza de las semillas, favorece la germinación y evita así la pérdida de producción”, explicó. «

Alternativa segura a los agroquímicos

La otra categoría incluida en los Premios UBATEC fue la de “Empresas de base tecnológica”, donde triunfó Indrasa Biotecnología SA, que busca utilizar unas toxinas producidas por hongos que naturalmente enferman cultivos para controlar malezas. Estas moléculas biológicas sólo generan un efecto tóxico cuando son iluminadas por la luz del sol.

El objetivo del proyecto es “buscar una alternativa biológica, amigable para el medio ambiente, segura para el usuario y efectiva para remplazar a los herbicidas agroquímicos que se usan actualmente”.

El segundo premio lo obtuvo Ovobrand SA, que plantea la producción de biogás y biofertilizantes a partir de la digestión anaeróbica del guano de gallina. Así lo contó Edgardo Gioia, responsable de la investigación: “Esto evitará la contaminación ambiental y generará mayores puestos de trabajo, reduciendo costos de producción, ya que la empresa podría producir su propia energía”.

LA APUESTA DE LA UBA
«En esta sociedad del conocimiento es imprescindible que la universidad fortalezca su estructura científica y tecnológica»

Alberto Barbieri
Rector de la UBA

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