Por Estephanye Reyes Aguiñaga

El 29 de septiembre de 1964, en las páginas de la revista argentina “Primera Plana” nació una niña muy particular: Mafalda. En entrevista con motivo del cumpleaños número 51 del personaje creado por el caricaturista Joaquín Salvador Lavado ( Quino), Juan Manuel León Maldonado, investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), aborda el análisis que hizo desde un enfoque de género a las aventuras de la famosa niña, junto con los personajes femeninos de la historieta.

“Pocas producciones comunicacionales tienen tanta repercusión como Mafalda. Pocos personajes calan hondo en el tejido social como lo ha hecho esta niña a través de sus diálogos y monólogos. Diminuta cantidad de oportunidades tiene el público global de conocer y apropiarse de producciones tan lejanas como la que propone esta niña desde Argentina para el mundo”, expresa León Maldonado en la introducción de su investigación.

Mafalda es parte del patrimonio cultural del país sudamericano y del mundo. En 2014, Quino fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias por la trayectoria y aporte cultural a través de su personaje más conocido y querido, resaltando la personalidad de la protagonista y su legado medio siglo más tarde de su creación.

Excusa para repensar lo establecido

–Estephanye Reyes Aguiñaga (ERA): ¿Por qué elegiste a Mafalda para tu estudio?

–Juan Manuel León Maldonado (JMLM): Mafalda no sólo me parecía interesante, fue una empresa de disfrute para poner a discutir temáticas interesantes y contemporáneas en el escenario político y social, como es el género bajo un personaje familiar, tradicional e histórico en el mundo entero.

Mafalda es una de las puertas de entrada para discutir el género desde una perspectiva comunicacional, amable y con una importante carga simbólica. Es así como Mafalda y sus personajes femeninos me permitieron introducir a los lectores poco asiduos a las temáticas de género.

Sirve como una excusa atractiva para discutir, pensar y repensar los modelos sociales imperantes, deconstruir significaciones y resignificar prácticas sociales.

–ERA: “El Mundo de Mafalda” provoca a la reflexión de género…

–JMLM: Lo que más llama la atención es la derrota ideológica a la que son sometidas las mujeres adultas de todos sus sueños, anhelos y expectativas creadas en la etapa de la niñez. Resulta reiterativa Raquel (madre de Mafalda) contando una y otra vez sus sueños cuando era niña, para luego chocarse con una realidad a la que no puede escapar: madre, esposa y ama de casa.

Este espacio dentro de la comunidad que desempeña es incompatible con sus sueños de niña. Se reconoce presa de ese espacio que la sociedad ha pensado para las mujeres de su generación (y que describe a una sociedad patriarcal, urbana, clasista y tradicional), como una única plaza disponible.

Luego de ver la derrota de la mayoría de edad donde las mujeres sólo parecen tener un único destino, irrumpen los discursos de las niñas. Ninguna de ellas ignora la construcción social del núcleo familiar donde las adultas están fuertemente ligadas al ámbito hogareño, como garantes de la esfera privada.

Sin embargo, durante esta etapa etaria que les toca vivir se muestran como grandes soñadoras con futuros versátiles que les permitirán combinar distintas variantes en un futuro.

Son ellas las niñas que cuando sean grandes deberán suplantar las horas de juego y estudio en la escuela, la plaza, la calle, por una casa heterosexual al mando de un hombre proveedor como finalidad que indefectiblemente el futuro les prepara.

Para ello gozarán el tiempo de la juventud y sacrificarán los espacios compartidos con los niños para que cada uno adopte un rol basado en un estereotipo definido. La adultez es para las niñas el sacrificio silencioso del espacio público, donde las mujeres parecen no tener espacio ni tiempo en sus vidas para acceder.

Noble e inocente

Quino utiliza a Mafalda para contarnos un mundo con la supuesta “inocencia” que la caracteriza. En la definición social de la infancia “existe la creencia colectiva –al menos en Argentina– de que ellos no mienten, mantienen sus mentes fuera de las ‘maldades’ de los adultos, y son incorruptibles”, explica Juan Manuel León.

Prosigue: “Estos personajes (tanto niñas como niños que se relacionan entre sí) interpretan al mundo que los rodea bajo un contexto social, político, cultura, familiar y educativo dentro de la cultura de Argentina.

Esa interpretación del mundo que los rodea y los medios por los cuales lo cuestionan tienen una perspectiva particular, atravesada por otras subjetividades. El cuestionamiento propuesto irrumpe desde la inocencia, la pureza, lo noble, lo apolítico”.

Transparentar procesos sociales

Juan Manuel León Maldonado es investigador en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. La institución cuenta con una especialización y un Laboratorio en Comunicación y Género.

Respecto a los medios de comunicación y la cobertura que hacen sobre las mujeres, el especialista explica que “muestran de forma cotidiana y permanente estereotipos de actores sociales. Les otorga valores, les imprime roles y les asigna tiempos y saberes.

Contribuyen en la circularidad opresora de colectivos sociales a quienes estigmatizan y asignan un lugar, un número de temáticas, prácticas y relaciones sociales”.

Añade: “Las mujeres han sido víctimas de la mediatización masiva de valores políticos hegemónicos, que amparándose en la cultura han moldeado los instrumentos necesarios para intentar marginarlas del escenario central de las decisiones de una comunidad. Pero no han podido.

Es importante colocar a la comunicación y al género en el centro de las discusiones contemporáneas para profundizar cambios sociales que se cristalizan en políticas públicas, en acciones concretas, en cambios de paradigmas sociales”.

Para consultar la investigación completa sobre Mafalda, visitar la Web Oficial.

República

Mafalda, hacia la construcción de la mujer del siglo XXI