En 1910, José Ingenieros escribía que la sociología es una ciencia natural cuyo objeto de estudio es la evolución general de la humanidad. Esta afirmación en ese momento histórico se ligaba estrechamente a los conceptos del sociologismo biológico de Herbet Spencer, las ideas de Charles Darwin y era producto de la concepción positivista de Augusto Comte. Pero también, es posible pensar que esta aseveración poseía un trasfondo mucho más amplio y profundo que superaba los límites del naturalismo positivista imperante en aquellos años.

Esta visión de lo social como algo natural regido por leyes develadas y ocultas -a develar- es posible hallarla en construcciones discursivas de siglos anteriores que atravesaron diferentes tradiciones de pensamiento, distintas épocas y heterogéneos escenarios sociales, económicos y políticos. Esta forma de articulación entre sociedad y naturaleza comienza a formar una amalgama novedosa, sólida y coherente a partir del siglo XIV, cuando el temor que originaba la peste negra generó nuevas construcciones de sentido y significado en la vida cotidiana europea.

De esta manera, el propio devenir de la historia de Occidente, teniendo como punto de arranque a la epidemia de Peste Negra, fue construyendo un telón de fondo desde donde se orientaron concepciones nuevas y disímiles de la vida y de la muerte que llegan hasta la actualidad.

Desde esos acontecimientos y en ese clima de época, se generaron diferentes maneras de conocer, erigir conocimiento, comprender y explicar el mundo en que se vivía, a partir de nuevas formas de interacción entre distintos problemas e interrogantes. Ese telón de fondo que empezaba a enmarcar aquello que se intentaba conocer y que en esos años comienza a llamarse sociedad, orienta no sólo la explicación, sino también nuevas formas de intervenir y de hacer sobre ese nuevo universo. La intervención social como una práctica que comienza a construirse en ese complejo escenario estará atravesada por diversos engranajes y artefactos que la transformarán en un dispositivo peculiar. Éstos representan distintos mecanismos y tecnologías. En ellos se da una mutua referencia entre el saber, las relaciones de poder y las construcciones subjetivas, conformando una red que se va estableciendo lentamente entre una serie de diferentes elementos heterogéneos y complejos, dando de esta forma una vía libre a la entrada de distintas formas de percepción del mundo…

Ingrese al siguiente link para acceder al libro completo: http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/libros/libros-000050.pdf

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