CÓRDOBA.- En la segunda mitad de 2017, el reconocimiento de materias entre distintas universidades del país -públicas y privadas-será una realidad, al menos en algunas carreras. Sesenta y tres de las 110 instituciones firmaron el acuerdo con el Ministerio de Educación de la Nación para integrar el Sistema de Reconocimiento Académico de Educación Superior; el modelo es abierto y pueden seguir sumándose.

Educación ya emitió la resolución que genera el esquema de reconocimiento de trayectos académicos (RTA), equivalente a lo que en otros países son las “acreditaciones”. En diálogo con LA NACION, el secretario de Políticas Universitarias, Albor Cantard, planteó que en los próximos meses habrá un “trabajo fuerte para la homologación de los módulos” en familias de disciplinas y regionalmente.

Por su autonomía, las universidades no requieren la intervención del ministerio para avanzar, pero hay voluntad de trabajar en conjunto. El reconocimiento de trayectos será automático entre las carreras de una misma universidad o de diferentes instituciones que suscriban el acuerdo. El rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Hugo Juri, planteó la iniciativa al comienzo de su gestión, en mayo, y fue tomada por la Nación. A comienzos del próximo año lectivo, dijo a LA NACION, la UNC tendrá el sistema funcionando en varias carreras y en lo que hace a la educación profesional para trabajadores.

Es que ya cerró un convenio con la CGT Córdoba para certificar conocimiento de los trabajadores que podrán cursar trayectos de carreras para perfeccionar sus habilidades.

El rector de la Universidad de Belgrano -que cuenta con 78 dobles diplomas con instituciones europeas-, Avelino Porto, describió el acuerdo como “una evolución hacia el mundo, hacia la simplificación de caminos y de trámites”. A su entender, el rol docente es clave: “Requiere una gran generosidad de los profesores, que deben discutir, ceder y cambiar parte de sus contenidos a favor del contexto general”.

Por su experiencia, subrayó que a veces se acuerda con una carrera y no con todas las de una universidad: “Se va cosiendo de a poco porque depende del respeto que el claustro docente les tenga a sus pares, por ejemplo. Llevará tiempo, pero la intención es muy buena”.

Los consultados por LA NACION coincidieron en que el área de las ingenierías tomará la delantera en las validaciones porque están avanzadas. Liliana Cuenca Pletsch, decana de la Universidad Tecnológica Nacional de Resistencia (Chaco) y presidenta del Consejo Federal de Decanos de Facultades de Ingeniería (Confedi), ratificó que es el grupo de carreras más adelantado en reconocimientos de contenidos, en especial entre las facultades del Noroeste y de Cuyo.

“Hace años que hay articulación en los primeros años e incluso bibliografía común, lo que elimina la burocracia para conseguir el reconocimiento de una materia cuando un alumno, por ejemplo, cambia de provincia”, señaló. El inicio de la coordinación fueron las migraciones por trabajo que suelen realizar los estudiantes a partir de tercer año. Para 2017 el Confedi tiene entre sus propiedades profundizar la tarea de validación.

Para Cuenca Pletsch, esa metodología permite retener a los alumnos y evitar las deserciones que se producen cuando “hay trabas” para seguir la carrera en otra facultad o en otro distrito. “El sistema actual es muy rígido -coincidió Cantard-, no facilita la movilidad del estudiante si cambia de carrera o si cambia de una universidad. El esquema pone el acento en el alumno y en los trabajadores que podrán hacer tramos sin cursar toda la carrera.”

El académico Alberto Taquini, autor del plan de creación nuevas universidades, entiende que el nuevo sistema es “un triunfo de la autonomía y del impulso de la UNC”. Explicó que la idea hace años que está en la legislación y en la agenda argentina sin salir. Pidió tener en cuenta la acreditación de competencias o habilidades, que es hoy un denominador común en el mundo para establecer “acreditaciones y transferencias”. Para graficar, apuntó que un alumno de secundario de Chile o Ecuador no puede ingresar en la universidad si no aprueba el examen de competencias.

Porto y Juri advirtieron que hay instituciones académicas que inician el camino más avanzadas. Por ejemplo, la Universidad de Avellaneda nació con el esquema de acreditaciones ya en marcha. “A otras les costará más, pero hay voluntad y decisión de trabajar”, dijo el rector cordobés. El sistema también contemplará que un estudiante de un instituto de educación superior no universitaria pueda solicitar el reconocimiento de sus estudios en un centro universitario para seguir una carrera. Otra posibilidad será pedir que se reconozcan habilidades aprendidas en un trabajo y que se pueda cambiar de carrera en la etapa inicial si se modifica la vocación.

La UBA todavía no adhirió

De las universidades estatales más importantes del país, la gran ausente fue la de Buenos Aires. Los participantes de la reunión señalaron que no es que la UBA no esté de acuerdo en adherir, pero primero debe resolver el tema a través de un debate en su consejo superior.

“Sumarse es absolutamente voluntario y la posibilidad está siempre abierta; ésa es una de las ventajas del modelo acordado”, describió el secretario de Políticas Universitarias, Albor Cantard. Se espera que la UBA se incorpore en los primeros meses del próximo año, tras el debate propio que efectúe su consejo superior.

La Nación