Adriana Puiggrós, del Frente para la Victoria, fue la encargada de cerrar las XII Jornadas de la Historia de la Educación que se realizaron el miércoles y jueves pasado en la casa central de la Universidad de Chile. Observa con interés el debate que se realiza en la nación con la reforma educacional y la glosa de gratuidad. “El proceso es muy interesante y complicado también, porque la privatización de la educación llegó muy profundamente y es una trama donde lo público y privado está muy enredada”, remarca a La Nación. De ganar Macri el balotaje del próximo domingo en su país “pasaríamos a una economía absolutamente subordinada al mercado”, añade.

Adriana Puiggrós, diputada argentina del Frente para la Victoria, ha seguido con interés el debate de la reforma educacional en Chile y la discusión de la glosa de gratuidad en el Congreso (este viernes fue aprobada en la Comisión Especial Mixta de Presupuesto). Ella impulsó precisamente en su país la nueva legislación que modificó la ley de educación superior –se promulgó este miércoles- que establece la responsabilidad indelegable y principal del Estado para con las universidades públicas.

Muy interiorizada de lo que ocurre en el país con la iniciativa, remarca a La Nación que “este proceso es muy interesante y también muy complicado”, porque el Gobierno de Bachelet está luchando “para que la historia vaya para otro lado”, en el sentido de revertir el sistema neoliberal, indica.

La parlamentaria  estuvo recientemente en Santiago y tuvo a su cargo la charla de cierre de las XII Jornadas de la Historia de la Educación que se realizaron el miércoles y jueves pasado en la casa central de la Universidad de Chile. En el encuentro, organizado por la Sociedad Chilena de Historia de la Educación, en conjunto con la Casa de Bello y la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, la historiadora y doctora en Pedagogía puso de relieve la importancia de que el Estado financie la educación para que ésta “sea de todos”. Entregó también detalles de la ley que se promulgó en su nación y que es una modificación de la normativa que regía desde 1995.

“La ley que se aprobó señala que la educación superior de pregrado en las universidades públicas (son cerca del 70% del total de planteles en Argentina) es gratuita y no puede cobrarse arancel. Establece también que los planteles deben rendir –ante la Auditoría General de la Nación- todos los fondos, no sólo los que reciben del presupuesto nacional  sino los que producen sus propias entidades que hacen convenios con empresas. Ratifica también que el ingreso a estas instituciones es sin examen. Como éstas son autónomas pueden poner cursos de nivelación”, explica.

Y añade que la normativa es importante, porque  “modifica tres artículos de la ley vigente: cómo se financian, la articulación del secundario con la universidad y como se rinden los fondos. Señala que las casas de estudio públicas no pueden establecer convenios con organismos nacionales o extranjeros que mercantilicen la educación”.

DERECHO A LA EDUCACIÓN

Desde el parlamento argentino, ¿cómo observa lo que sucede con el Gobierno de Bachelet, su baja en las encuestas, y las reformas que impulsa: educacional, tributaria, laboral y la discusión para reformar la Constitución?

–  Deseo mucho que le vaya bien. Me parece que Bachelet ha hecho un buen gobierno. Tiene una situación delicada, porque Chile había avanzado muchísimo en lo que es la cultura neoliberal. En Argentina también se avanzó en este sentido, pero el Estado no se debilitó tanto (como acá), siguió siendo consistente.  Entonces, volver atrás no es fácil. Me parece que (la Presidenta) tiene una de las tareas más delicadas de América Latina.

¿Qué le ha parecido la discusión que se ha dado por la gratuidad en la educación superior?

– Es un proceso de democratización muy importante. La gratuidad en la educación es el reconocimiento de que toda la población tiene derecho a la educación. En realidad, el único que puede garantizar ese derecho es el Estado. El mercado y los intereses comerciales no son garantes de que la educación sea para todos. Hay quienes piensan, y eso estaba en el modelo anterior, de que debe haber filtros para que sólo lleguen a los niveles superiores de la educación los más capaces.

Puiggrós añade que “el proceso de Chile es muy interesante y muy complicado también, porque la privatización de la educación llegó muy profundamente y es una trama donde lo público y privado está muy enredada. Entonces hay que ir descosiendo esa trama al ritmo que lo sabrán ustedes”.

–  ¿Se puede lograr la gratuidad universal?

– Es impresionante cómo penetró el neoliberalismo en Chile, porque esta pregunta me la han hecho muchas veces. ¡Sí, se puede! Pero más que universal lo importante es que el gran responsable (de financiar) sea el Estado para que la educación sea gratuita. En Argentina es así. No sólo son gratuitas la educación primaria, secundaria y universitaria. Se incrementó también la inversión.  Cuando asumió Néstor Kirchner el 7% del PBI (Producto Bruto Interno) era para la deuda y un poco más del 2% para educación. Y ahora se invirtió esta relación.

La diputada del Frente para la Victoria pone el acento en que “la desigualdad que produce el que la educación sea un elemento de mercado es enorme. Con el sólo hecho de que la educación dependa de los municipios, por ejemplo, ya estamos planteando una desigualdad”, apunta.

– Usted también habla de la necesidad de mejorar los salarios de los profesores.

 – El Colegio de Profesores en Chile ha adoptado una postura interesante. Participa de la discusión del Gobierno (Carrera Docente) y además defiende los derechos de los trabajadores. No es fácil hacer las dos cosas.

BALOTAJE:  “SI LLEGARA A GANAR MACRI SERÍA UN RETROCESO MUY GRANDE”

– Un sondeo de la consultora Poliarquía (publicada el miércoles en La Nación de Argentina) establece que Mauricio Macri tiene una intención de voto de 48,7% y Daniel Scioli de 40,2%. ¿Cómo proyecta el balotaje del próximo domingo?

– No se sabe el resultado de las batallas hasta que se libran. Ambos candidatos están muy parejos. Desde el lado de lo que pueden decir los sociólogos, los científicos sociales o los encuestadores no podemos saber nada,  y desde la intuición tampoco. Lo único que sé  es que tenemos que seguir peleando para que gane Scioli. Si llegara a ganar Macri significaría un retroceso muy grande.

– ¿Qué perdería Argentina con Macri de presidente?

– Pasaríamos a una economía absolutamente subordinada al mercado. Todo el trabajo de pago de la deuda externa se vendría abajo.  En Educación obviamente haría que aumentara el arancel (…). Todo ello ocurriría gradualmente. De ganar, inmediatamente habrá también una fuerte devaluación.

 

La Nación

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