A partir del hallazgo de que los ovarios no son controlados sólo por las hormonas sino que también por la actividad del sistema nervioso, investigadores de la Universidad han demostrado la relación que tienen los estímulos externos con este problema, a partir del síndrome del ovario poliquístico. Más de un 70% de las mujeres que poseen esta patología son infértiles.

Según la investigación liderada por Hernán Lara, académico del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, el estrés es uno de los factores que repercute en la infertilidad femenina. Dato muy relevante si se considera que un 65 por ciento de los encuestados en el estudio 3D de Adimark del 2014, manifestó sentirse estresado o medianamente estresado.

El estrés, como explica Doris Riquelme, psicóloga clínica de la Universidad de Chile, puede generarse a partir de “estímulos estresores”, los que provienen tanto del interior como del exterior de las personas. Entre los primeros se encuentra la autoexigencia y la necesidad de control, mientras que en los segundos influye la cantidad de trabajo, el poco tiempo y las altas expectativas ante situaciones particulares, entre otros. Todos estos factores influyen en cuatro dimensiones: corporal, afectiva, conductual y cognitiva.

Es a partir de estos estímulos estresores que “se secreta más testosterona, la que produce una de las patologías de mayor frecuencia en las mujeres dentro de edad fértil: el síndrome de ovario poliquístico”, como señala el profesor Lara. Esto significa “que los folículos que van a ovular, es decir, los que van a crecer y se van a romper para liberar el ovocito, no siguen su desarrollo. Es por esto que en el ovario se acumulan estas estructuras, lo que impide próximas ovulaciones y al no ovular se hace infértil”. Este fenómeno está dado porque, como han demostrado en un trabajo desarrollado interdisciplinariamente por más de diez años, no son sólo las hormonas las que controlan los ovarios, sino que además influye el sistema nervioso autonómico, lo que repercute en la ovulación y en la producción hormonal.

El síndrome de ovarios poliquísticos, plantea el doctor Cristian Miranda, académico y miembro de la Unidad de Medicina Reproductiva del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, “se llama así por el aspecto que presentan los ovarios al examen clínico, patológico y ecográfico, pero que en el fondo corresponde a un trastorno hormonal y metabólico de la mujer”.

A nivel internacional, según cifras del Ministerio de Salud, los casos de infertilidad afectan entre un 40 y un 45% a mujeres y entre un 35 y 40% de los casos a hombres. El doctor Miranda agrega que la infertilidad es un problema que en Chile afecta alrededor de un 15% de las parejas que conviven, fenómeno que ha crecido “porque las mujeres están posponiendo su disposición al embarazo”.

Si antes las mujeres buscaban embarazarse de los 20 a 25 años, actualmente esto se da sobre los 30 y 35 años, situación por la que “la fertilidad espontánea es mucho menor, por lo tanto estamos enfrentando un problema bastante complejo: que cada día se hace más difícil generar embarazos”, explica el doctor que ha participado de las investigaciones respecto a este tema.

Como explican los académicos, un 5% de la población sufre del síndrome de ovario poliquístico, que representa un 20% de las patologías ováricas. De éstos casos un 70% son mujeres infértiles.

Pero no sólo es el estrés un factor que puede influir en la aparición de este síndrome. Experiencias traumáticas, pérdidas de seres queridos, trastornos nerviosos como la anorexia y entrenamientos físicos excesivos pueden repercutir en que las mujeres queden sin menstruación.

Es por eso que desde la Unidad de Medicina Reproductiva proponen fomentar que “mujeres que buscan embarazos en edades mayores puedan guardar sus óvulos a edades jóvenes, que van a conservar una capacidad reproductiva mayor.

Universidad de Chile


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