Leonardo Saenz, profesor de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias, es el responsable del pionero método anticonceptivo reversible, que podrá ser usado en machos y hembras y que promete liberar de la reproducción por un año a sus usuarios, sin efectos secundarios.

Partió como una vacuna para cerdos, se modificó su formulación para ser probada en perros y hoy está pronta a pasar sus últimos testeos antes de comenzar su comercialización. La nueva vacuna anticonceptiva canina –creada al interior la Universidad de Chile– es la primera en su tipo a nivel mundial.

¿En qué consiste? Es una proteína recombinante que induce la formación de anticuerpos, los cuales se unen a la hormona liberadora de gonadotrofina – responsable del inicio del ciclo reproductivo en los animales–, bloqueando su actividad y provocando una “inmunocastración, muy parecida a lo que vendría siendo una castración quirúrgica, pero sin serlo”, explica Saenz, veterinario y doctor en Ciencias Biomédicas.

Esta inédita forma de control de la natalidad para perros, carece de los efectos secundarios de otros métodos como la castración química o anticoncepción hormonal, no requiere postoperatorio como la esterillización quirúrgica, y su valor de mercado debiese ser similar al de otras vacunas aplicadas a animales domésticos.

“La gracia es que funciona para machos y hembras y que es reversible. Muchas veces a la gente le gustaría que su animal en algún momento se reprodujera y esas son las personas que no los esterilizan. En Chile hay poca cultura de esterilización de los machos, porque hay extracción de testículos, o porque afecta la masculinidad. En este caso no tenemos ese problema porque la vacuna lo que hace es bloquear la fertilidad, sin alteraciones físicas en los animales”, dice el académico.

Control de la población canina

Aunque el profesor Saenz está cierto que su invento no vendrá a acabar con el complejo problema de la sobrepoblación canina que hay en Chile, sí cree que podría ser de utilidad dentro de una estrategia de solución más amplia. “La esterilización quirúrgica para controlar población siempre va a ser la herramienta definitiva, el problema es que solo la puedes aplicar en una cantidad reducida de la población, porque es cara, necesitas infraestructura, tienes que acceder a los animales, requieres postoperatorio; una inyección tú la puedes colocar en una población que puede ser tres o cuatro veces mayor. Entonces, sí puede tener un efecto interesante en bloquear la reproducción”, advierte el veterinario.

Con su patente ya adjudicada y aceptada en Chile, Europa y Estados Unidos, actualmente se están haciendo ensayos con la vacuna en ambientes controlados, es decir, en grupos de animales que están en un canil donde no hay otras interferencias. “Una vez que terminemos esas pruebas, en unos ocho meses más se comienza con el ensayo de campo, en condiciones reales, que tiene que durar un año. Entonces se envía una solicitud de registro al Servicio Agrícola y Ganadera (SAG) y luego de eso tendríamos autorización para venta”, concluye Saenz.

UChile

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