A 97 años de la Reforma Universitaria: democratización de la educación, conquistas y desafíos pendientes

“…fue un postulado el latinoamericanismo, forjado en esa su época fundacional y en los años 20´ con un claro plan de conciencia social, el antiimperialismo, la reivindicación de los pueblos originarios, el nacionalismo agrario, la integración con la clase trabajadora para respaldar y sostener sus reivindicaciones; todo ello dentro del marco de la democracia con  contenido social…”

Por: Dr. Conrado Hugo Storani.-

El 15 de Junio se cumplen 97 años de la extraordinaria gesta latinoamericana, que significó la Reforma Universitaria de 1918.- De dicho acontecimiento histórico ejecutado por la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y alentado por el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen, surgió la democratización del gobierno universitario. Los principios fundamentales implicaban: la autonomía, el cogobierno, concursos públicos y periodicidad de las cátedras, lo que trajo un mejoramiento de la enseñanza y de la calidad académica.- Además, se planteó como principio básico y fundamental, la gratuidad  y el compromiso social de las universidades con la Nación, a través de la extensión universitaria.- También fue un postulado el latinoamericanismo, forjado en esa su época fundacional y en los años 20´ con un claro plan de conciencia social, el antiimperialismo, la reivindicación de los pueblos originarios, el nacionalismo agrario, la integración con la clase trabajadora para respaldar y sostener sus reivindicaciones; todo ello dentro del marco de la democracia con  contenido social.-

Varios partidos políticos de países de Latinoamérica se fundaron y formaron bajo los principios de la Reforma Universitaria: la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de Perú, liderada por Víctor Raúl Haya de la Torre, con varios gobiernos en ese país.- En Venezuela, el Partido Acción Democrática, que gobernó liderado por Carlos Andrés Pérez.- German Arciniegas en Guatemala y dirigentes de México que impusieron estos principios en sus respectivos partidos.-

Hubo numerosos intentos de contrarreforma, el más notorio fue la intervención de 1930 tras el golpe de estado de Uriburu, que derogó la autonomía y el cogobierno  e implantó ideas de carácter fascista disfrazadas de nacionalismo católico.- Posteriormente, en Noviembre de 1947, en la presidencia de Juan Perón se sancionó la Ley Nº 13.031, que anulaba la autonomía  y la libre elección  de estudiantes. También prohibía la participación política universitaria en su art. 4. Esta ley fue inspirada por Oscar Ivanissevich, quien planteaba que “la reforma universitaria había traído un veneno violento, el cogobierno universitario, que establece una promiscuidad perniciosa entre profesores y alumnos”. Esta frase que está documentada habla a las claras del pensamiento reaccionario del personaje.- Como resultado de ello, personalidades políticas y prestigiosas figuras académicas firmaron un manifiesto, exigiendo la democracia efectiva de la universidad. Todos los firmantes fueron destituidos de sus cátedras.- Fueron cesanteados: Bernardo Houssay y Mariano Castex por medicina, Juan Díaz Arana y José Pecco por derecho.- Cortés Plá, Ángel Acuña y Américo Ghioldi, entre otros.- El socialista Alfredo Palacios se negó a dar cumplimiento a las cesantías y renuncio como titular de la Universidad de La Plata.- También renunció Gabriel del Mazo y  profesores de todas las universidades.-

Cuando se restauró el gobierno reformista, especialmente en el gobierno radical del Dr. Arturo Illia, de 1963 a 1966, es cuando las ciencias florecen como nunca, llevando a las universidades nacionales al mejor nivel histórico desde sus fundaciones, en calidad académica y libertades en las mismas. En esta etapa se creó el Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y nuevas carreras como sociología, psicología, ciencias de la educación y economía en la UBA, al frente de la cual estuvo un reformista: Gino Germani.-

Posteriormente, tras el golpe corporativo fascista de Juan Carlos Onganía, la primera medida que se dictó fue la intervención a las universidades nacionales, prohibiéndose todo tipo de actividades políticas y confiscando los bienes de los centros de estudiantes y de las federaciones universitarias.- Emblemática resultó la denominada “Noche de los bastones largos”,  el 29 de Julio de 1966, en donde fueron violentamente reprimidos alumnos y  docentes de la UBA, entre ellos Cesar Milstein quien con otros cesanteados emigraron, obteniendo el premio Nobel en otros ámbitos académicos donde investigaba sin condicionantes ideológicos.- En Septiembre de ese año, el movimiento estudiantil de Córdoba sufría la primera víctima fatal por la tremenda represión de la dictadura, fue asesinado Santiago Pompillon, estudiante de ingeniería y militante de la Franja Morada. La reacción ante ese vandálico hecho, fue la toma del emblemático Barrio Clínicas de la ciudad de Córdoba por parte de los estudiantes y los vecinos.- Quien esto escribe, que en ese entonces vivía en ese barrio, recuerda la valentía demostrada por el jefe de los servicios de radio y televisión universitaria, el recordado periodista Sergio Villaruel.- Tras su comentario periodístico, fue cesanteado y padeció con estoicismo años de estrechez económica, hasta que logro reinsertarse como figura de los noticieros de canales televisivos nacionales.- Fue una época de un tremendo oscurantismo, donde no solo se prohibía el pensar distinto a la dictadura, sino que se aplicaban castigos y humillaciones por el aspecto físico, estaba prohibido el pelo largo, la barba y cualquier tipo de música que les sonara subversiva, entre ellos The Beatles, Joan Baez y numerosos  folcloristas y cantautores argentinos.-

A nivel internacional, en 1968, cuando se conmemoraba el quincuagésimo aniversario de la Reforma Universitaria, surge en Francia el movimiento denominado “El Mayo Francés”, inspirado en los principios que sustentara en su nacimiento la Reforma Universitaria de Córdoba, Argentina en 1918.- En dicha oportunidad quien esto escribe, conjuntamente con Ernesto Aracena, Carlos Becerra, Antonio Sanchez, Alberto Fernandez, Héctor y Rodolfo Silvestro y Eduardo Simionatto, fuimos encarcelados, nuestro delito fue intentar realizar un acto en la ciudad universitaria para conmemorar la gesta  del 18.-

Como se predicaba en sus principios fundacionales la premisa de la unión obrero – estudiantil, se plasmo sin  dudas, el 29 de Mayo de 1969 en el movimiento social denominado “El Cordobazo”. Las distintas agrupaciones estudiantiles trabajaron con la CGT Regional Córdoba, para el paro y movilización.- Las agrupaciones reformistas, trabajamos durante años en conjunto con el sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, conducido por el extraordinario dirigente sindical Agustín Tosco. Sus convicciones, su voluntad inquebrantable y sobre todo su honestidad personal, lo hicieron un referente ineludible para la militancia política y social de todos los tiempos. Estaba consustanciado con los principios  de la reforma universitaria y siempre tuvo abierta las puertas del gremio, para debates y para refugio en los momentos de la dura represión.- Desde el peronismo fueron dirigentes de esa jornada histórica: Elpidio Torres y Atilio López, asesinado vilmente por la ultraderecha encarnada en la “Triple A”.- Al integralismo universitario lo representaban: Luis Rubio, Raúl Carignano y Carlos Azocar.-

En la restauración de la democracia, en 1973, no se reimplantó la autonomía, ni el cogobierno.- Durante ese período la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y el Frente de Agrupaciones Universitarias de Izquierda (FAUDI), escisión de partido Comunista, crecieron planteando los ideales revolucionarios, a través de la lucha armada, que inauguro una etapa difícil, por la violencia que incluía.- En 1971 comienza la tarea de reunificación de la FUA y Franja Morada logra imponer primero a Domingo Teruggi y posteriormente a Federico Storani, quien la presidio por varios años. Desde aquel entonces, la conducción del máximo órgano estudiantil a nivel nacional esta en manos de la agrupación Franja Morada.-

Los que adherimos a los principios reformistas y a los métodos pacíficos y democráticos para obtener el poder, nos nucleamos con convicción en la agrupación que fundamos en Agosto de 1967 en la ciudad de Rosario, denominada UNION NACIONAL REFORMISTA FRANJA MORADA.- Fueron fundadores: Por La Plata: Roberto Pankonin, Domingo Teruggi, Mario Tokian, Jorge Sota y Carlos Gailhac.- Por Rosario: Héctor Arteaga, Eduardo Garat, Hugo Sanguinetti, Luis Carello, Ricardo Campero, Rubén Cantor, Marta Ghioldi, entre otros.- Por Córdoba: Eduardo Rivero, Jorge Las Heras, Ernesto Aracena y Conrado Hugo Storani.

Esta metodología pacífica, que puso en valor la vida hizo que pudiéramos resistir a la dictadura sangrienta del 76, a pesar de que tuvimos víctimas de la represión. Nuestro objetivo de restaurar la democracia se vio colmado ampliamente en Octubre de 1983, cuando se comenzó a reconstruir la Nación con la conducción del gran Presidente Raúl  Alfonsín. Se reinstauró la democracia universitaria a través de los principios del 18, teniendo un protagonismo fundamental la FRANJA MORADA .-

Mucho más podríamos decir en estas reflexiones.- Queda sí la alegría de saber que aún estos ideales están plenamente vigentes. En esta semana los ideales reformistas encarnados por Franja Morada, tuvieron un resonante triunfo en las elecciones del claustro estudiantil de la Universidad Nacional de Córdoba, contra una coalición  de cinco agrupaciones kirchneristas apoyadas abiertamente por el oficialismo.-

No puedo finalizar este breve relato sin efectuar un reconocimiento de militante, a quienes dieron su vida por estos ideales: Eduardo Garat, Roberto Pankonin, Domingo Teruggi, Sergio Karakachoff y Mario Abel Amaya, asesinados en la última dictadura militar.- Santiago Pampillón y Máximo Mena durante la dictadura de Onganía.-

Finalmente podemos decir, como el manifiesto liminar: “Los dolores que quedan son las libertades que faltan, creemos no equivocarnos estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”.-

Telediario Digital

La gesta reformista del ’18

Por: Juan Carlos Junio.-

Nuestra anterior columna, publicada el 29 de mayo (aniversario del Cordobazo), estuvo dedicada a conmemorar la figura y el legado de Agustín Tosco. Fue muy sugestiva la escasa difusión en los medios de comunicación de ese notable acontecimiento histórico, tanto de la gesta del Cordobazo como de la figura del gran dirigente obrero, invisibilizándolo con la omisión lisa y llana o, en el mejor de los casos, con presencia mínima. Vuelven a la memoria las lúcidas palabras de Rodolfo Walsh, un intelectual profundo y militante comprometido: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan.”

Recurrimos frecuentemente a la historia, no desde una perspectiva nostálgica y de mera efeméride, sino desde la convicción de que conocer los orígenes permite afirmar la identidad propia desde la cual se deben ponderar el presente y el futuro.

Hoy recordamos un nuevo aniversario de la Reforma Universitaria que estalló en Córdoba el 15 de junio de 1918 contra un régimen medieval, que el “Manifiesto Liminar” escrito por el inspirado dirigente Deodoro Roca denunciaba como inaceptable y contra el cual se dirigía el movimiento estudiantil: “Acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica.”

Los estudiantes se rebelaban contra un proyecto de universidad oscurantista, clerical, elitista y antipopular. Lejos de ceñirse a una crítica de aquel sistema, emprendían la noble y desafiante tarea de inventar las bases de una nueva institucionalidad, capaz de responder a los retos de su época. Si bien el movimiento reformista no triunfó inmediatamente, muchos de sus aportes y creaciones fueron puestos en práctica en períodos posteriores, constituyendo un acervo ineludible para repensar la universidad latinoamericana de nuestro tiempo.

Hoy nos enfrentamos a un nuevo debate de época ante la necesidad de construir una universidad abierta a la comunidad, sensible ante los desafíos del desarrollo económico, social y científico de nuestros países, y que exprese las visiones plurales de las mayorías, con un gobierno democrático y participativo.

Aquella rebelión fundacional cambió para siempre la matriz de nuestras universidades y generó ecos en diversos momentos de nuestra historia. En los ’50, el peronismo era excluido brutalmente de la escena política “oficial”, proscripto y perseguido. El onganiaje, inspirado en los subsuelos de las ideas franquistas, que asaltó los claustros en aquella nefasta Noche de los Bastones Largos, marcó un punto de inflexión para la universidad pública. Por entonces, la militancia y el ideario de las expresiones políticas de izquierda también eran reprimidos y expulsados de las universidades. Fue clausurado un ciclo de avance democrático y de trascendente desarrollo científico, abriéndose una fase represiva y de cerrazón ideológica en las casas universitarias.

De 1973 a 1975, la universidad nacional y popular generó una nueva y notable experiencia que, con sus logros y sus límites, se atrevió a plantear una universidad para un proyecto de Nación que se proponía liberarse de los atávicos vínculos de dependencia económica y cultural.

La violenta reacción de la última dictadura cívico-militar sobre aquella universidad movilizada no se hizo esperar. Llegaron la muerte y el exilio de miles de docentes y estudiantes, y un nuevo período, el más dramático del que se tenga memoria, se extendió hasta el retorno de la democracia.

El gobierno de Alfonsín tomó algunas medidas reparadoras, como el retorno de docentes exiliados, o la normalización de los gobiernos de las universidades; pero la instalación de un sistema burocrático y conservador con Oscar Shuberoff (rector de la UBA entre 1986 y 2002) como principal exponente, abrió cauce a una nueva crisis de sentido, de proyecto y de funcionamiento, que se agudizó con nuevos gobiernos, inficionados por la corrupción, y con una política pública neoliberal-conservadora que acosó a las instituciones universitarias.

En el período iniciado el 25 de mayo de 2003, con la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia, el Estado nacional promovió políticas de ampliación de derechos en todos los campos, y particularmente en el educativo. Se crearon nuevas universidades, se avanzó en la reparación de las condiciones laborales docentes y el incremento del presupuesto universitario fue muy significativo.

La recuperación de derechos económicos, sociales y culturales generó el acceso de nuevos sectores a la universidad pública; y el desarrollo científico ha adquirido un inédito impulso con amplio reconocimiento de los propios actores de esas políticas.

Estas conquistas han marcado un sendero valioso pero todavía insuficiente para poner a la universidad a la altura de los desafíos emancipadores que atraviesan nuestra Patria y el continente.

En el plano legal, continúa vigente la Ley de Educación Superior, expresión normativa de un proyecto político incompatible con el actual. Terminar con esa rémora constituye un desafío importante que debemos afrontar.

La UBA particularmente se encuentra en un estado de crisis que tuvo como expresiones recientes las renuncias del vicerrector y el decano de la Facultad de Ciencias Económicas. Pero en ese ámbito, el colectivo “Otra UBA es posible” da batalla en el Consejo Superior, articulando el esfuerzo de docentes, investigadores y estudiantes para generar una perspectiva científica y política a la crisis profunda que sufre la institución. Otras universidades públicas, algunas recientemente creadas y otras antiguas, ensayan nuevos modos de funcionamiento, incluyendo a las comunidades de su región en sus Consejos Sociales o promoviendo nuevas formas de educar, investigar o contactarse con sus contextos.

A casi 100 años de la Reforma del ’18, resulta impostergable avanzar asumiendo aquel memorable ejemplo histórico para ponerles fin a los resabios de mediocridad, autoritarismo y mercantilismo que siguen asolando a la universidad pública, rescatando sus valores y logros para sumarla a la urgente e inconclusa obra emancipadora de este tiempo nuestro americano.

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© 2017 Noticias de América Latina y el Caribe. ; 12 de Diciembre, 2017