La necesidad de promover el ahorro del agua fue la premisa que impulsó a Guido Quesada, ingeniero mecánico de la Universidad de Costa Rica (UCR), a trabajar en una nueva válvula para controlar la descarga de los tanques de los servicios sanitarios.

La idea, que desarrolla el dispositivo bajo la marca registrada de “Ecoflapper Full Control”, pretende dar una solución a lo que considera un excesivo uso de agua por parte de los inodoros convencionales y, así, contribuir a que se reduzca el desperdicio al otorgarles a los usuarios el control sobre la cantidad agua que se utilice en cada descarga. Según el gestor del proyecto, la invención busca que quede a criterio del usuario la cantidad de agua que se destine para cada descarga del tanque a través de la presión de la palanca tradicional de los inodoros que abren o cierran la válvula de escape (o flapper).

“Esta configuración obliga al usuario a mantener accionada la palanca del inodoro mientras desee que se descargue agua, pero también le da el poder de elegir. Si desea descargar el tanque completo debe mantener la palanca accionada hasta el final, y si solo desea un breve enjuague la acciona y la vuelve a soltar”, apuntó Quesada.

El inventor del producto destacó que a pesar de que la cantidad de agua descargada depende de que el usuario mantenga la palanca presionada, el tiempo que el dispositivo deja a cada persona para elegir y controlar el volumen del recurso a utilizar no supera los 8 segundos, lo que no representa atraso alguno para quien utilice el artefacto.

El dispositivo es una especie distinta de válvula que controla la descarga de los inodoros y ya se encuentra instalada en los servicios sanitarios convencionales, sin embargo, a diferencia de este nuevo “Ecoflapper”, los modelos convencionales no permiten controlar el nivel de agua utilizado.

La diferencia de esta nueva especie del artefacto, según explicó Quesada, redunda en no contar con el elemento flotante conocido como “pera”, que obliga a descargar por completo el agua del tanque en cada ocasión.

Según este ingeniero, la idea se gestó en medio de un proyecto de diseño y construcción desarrollado hace varios años, en el que trabajaba con varios colegas que manifestaron la inquietud por encontrar un dispositivo en los inodoros capaz de ahorrar agua, sin generar componentes internos de desperdicio (principalmente de plástico como las llamadas “peras”). “Nos dedicamos entonces a idear el sistema más sencillo y efectivo posible”, señaló Quesada, quien trabaja junto a otras 10 personas en esta idea.

Modelo de utilidad

El invento de Quesada es del interés de la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova) de la UCR.

Sobre ello, Quesada manifestó que Proinnova ha acompañado el desarrollo del trabajo desde un inicio y que ha asignado de su personal para completar el trabajo de documentación y protección del trabajo intelectual.

Uno de los máximos progresos de la alianza de Proinnova con el proyecto desencadenó que el modelo de utilidad de este ya fuera conseguido, lo que garantiza al gestor del trabajo el derecho de impedir la utilización comercial del producto a terceros.

Según la gestora de innovación de Proinnova asignada a este proyecto, Cynthia Céspedes, haber conseguido este modelo representa un reconocimiento al esfuerzo del inventor y viene a responder al objetivo institucional de la Universidad de difundir los nuevos conocimientos que aportan soluciones a problemas sociales.

“Viene a cumplir la visión definida por la Oficina, la protección de la propiedad intelectual y su transferencia a la sociedad; con estos proyectos se pretende impactar en los sectores externos”, añadió Céspedes.

Además, según explicó Céspedes, el proyecto ya tiene su propia marca registrada por parte de la UCR, lo que según dijo “permite darle mayor visibilidad al dispositivo”.

No obstante, Céspedes aprovechó para especificar que aunque existe el deseo de gestionar el producto en coordinación con su autor, por el momento, solo se están dando conversaciones preliminares.

“Estamos preparando material con estudios técnicos y comerciales, para presentarlo a la empresa (Hultec) y empezar una negociación formal”, señaló la gestora de Proinnova.

Una idea con mercadeo

El nuevo dispositivo puede utilizarse en cualquier servicio sanitario convencional y, según comentó Quesada, el cambio más importante que desea alcanzar es a nivel cultural. “Lo que más se busca es que la gente recupere la conciencia de cuánta agua están botando por el inodoro”, reseñó.

Eso sí, el ingeniero mecánico de la Universidad no dudó en señalar que se podría conjugar las capacidades de fabricación por parte de la empresa en que trabaja y la capacidad de búsqueda de clientes por parte de Proinnova para colocar el nuevo producto en el mercado y, así, cumplir con su objetivo principal: el ahorro de agua.

“El mercado más próximo es el de las distribuidoras para ferreterías, donde se vendería como dispositivo de remplazo. El paso siguiente sería colocarlo directamente con los fabricantes de inodoros”, explicó Quesada.

Así mismo, los gestores del proyecto visualizan en el mercado de la hotelería y los restaurantes otro posible espacio para la colocación del producto; ello como parte de los esfuerzos de ese sector por conservar un desarrollo sostenible e integrarse a las dinámicas amigables con el ambiente.

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