En contexto
Representantes de 60 países participan del X Congreso Internacional de Educación Superior en Cuba, que se desarrolla entre 15 al 19 de este mes, bajo el lema “Universidad innovadora por un desarrollo humano sostenible. Participan referentes internacionales en materia educativa y funcionarios de educación.

Desafío de las universidades: innovar para existir

“La idea de una universidad innovadora enfatiza la necesidad de construir instituciones capaces de transformarse permanentemente, aptas para atender los grandes desafíos de nuestro tiempo y nuestras sociedades”, aseveró el doctor Ro­dolfo Alarcón Ortiz, ministro de Edu­cación Supe­rior, en la conferencia inaugural del x Con­greso Internacional Universidad 2016, que inició el lunes 15 en el capitalino teatro Karl Marx, con la presencia del primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Con el título “Universidad Innovadora por un desarrollo humano sostenible: mirando al 2030”, la disertación del titular marcó las pautas para comprender ese concepto desde una visión más abarcadora y acorde con los objetivos del desarrollo humano y sostenible, y contrapuesta a la lógica neoliberal que lo comprende como la institución dedicada “a hacer negocios, a capitalizar el conocimiento”.

Sin embargo —dijo— la “universidad innovadora” es la que “se reforma permanentemente, en­riqueciendo su modelo de gestión, para cumplir mejor su función social mediante la sinergia de las actividades de formación, investigación y la extensión universitarias, vinculadas siempre con la sociedad; universidad que favorece los procesos de acceso, permanencia y egreso de los estudiantes”.

El titular del sector apuntó a demandas claves que se derivan de ese reto, como actualizar sistemáticamente los planes de estudio, las formas de enseñanza, los métodos de evaluación, la incorporación de la tecnología, democratizar la vida universitaria e impulsar la transdisciplinariedad. Asimismo, insistió en que no es una cuestión meramente técnica, sino que abarca la formación de ciudadanos cívicos, comprometidos con sus sociedades y preparados para el aprendizaje a lo largo de la vida.

Bajo estas premisas se desarrollará el Con­greso Universidad 2016, que ha sido conformado —según la intervención del doctor Omar Herre­ra Martínez, secretario ejecutivo del Congreso— a partir de más de 3 700 ponencias recibidas y evaluadas por su comité científico, el que finalmente seleccionó más de 2 100. Además, prestigian el programa científico del evento las conferencias magistrales de Frei Betto, Atilio Bo­rón, Ignacio Ramonet y José Manuel Ramos-Horta, premio Nobel de la Paz y expresidente de Timor Leste.

Por su parte, el doctor Qiang Tang, subdirector general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), agradeció la invitación al evento y recordó la visita del General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros a la sede de ese organismo, hace dos semanas, y en la que brindó la colaboración de Cuba para promover esos temas. “Una vez más, en nombre de la Unesco, deseo agradecer al gobierno de Cuba por su compromiso de de­sarrollar la Educación Superior en la región”, manifestó.

Un espacio de la inauguración fue el dedicado al espectáculo de la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba, momentos después de que su fundadora, directora y coreógrafa —además Em­ba­jadora de Buena Voluntad de la Unicef—, re­cibiera una obra de la artista de la plástica Lei­danys Satut Aldama, de manos del ministro del ramo.

En la gala inaugural participaron, además, Olga Lidia Tapia, miembro del secretariado del Comité Central del Partido; titulares de Edu­cación y Cultura, Ena Elsa Velázquez y Julián González, respectivamente; Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, y Jennifer Bello Martí­nez, miembro del Consejo de Estado y presidenta nacional de la Federación Estudiantil Universitaria.

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Atilio Borón: Convertir las universidades en centros que favorezcan el diálogo y la reflexión crítica

En respuesta a Granma sobre los peligros de la progresiva mercantilización del conocimiento, Atilio Borón expresó que “la consecuencia es que vamos a ser todos trabajadores directos o indirectos de las empresas; es lo que dice Noam Chomsky del Modelo Walmart. Si eso sigue avanzado nadie estará a salvo de estar trabajando para la rentabilidad de una empresa a partir de investigaciones en procesos tecnológico”.

A una desaceleración en el avance de movimientos sociales y fuerza políticas progresistas en América Latina, “cierto estancamiento”; a la incapacidad de mantener ese ritmo que había llegado a su apogeo en el 2005, apuntó el politólogo argentino Atilio Borón en su conferencia magistral “Los retos del desarrollo económico y social inclusivo en América Latina y el Caribe y el papel innovador de la universidad”, en la primera jornada de intercambios del X Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2016.

Sin duda, una visión al papel de las universidades debía pasar por el tamiz de los contextos políticos en que se enmarcan estas instituciones hoy. “Es imposible mantener a los pueblos en constante lucha, hay ciclos, fases en los procesos revolucionarios, donde se llega a la cumbre, luego al estancamiento, a veces caídas”, aseveró al compartir las teorías de varios investigadores contemporáneos.

Atilio Borón comentó que puede haber llegado lo que algunos autores califican como el “fin de ciclo” de esos gobiernos en América Latina; “pero eso es una confesión de un derrotismo absolutamente inaceptable, es una afirmación que no puede ser avalada con los hechos, es un análisis puramente economicista”.

La pregunta es si la conciencia pública de los latinoamericanos también registra ese fin de la historia, ese “fin de ciclo”, si gente que durante cinco o 10 años fue forjando una conciencia antimperialista; que comenzó a observar los legados de las enseñanzas de Bolívar y Martí; y que a partir de principios de siglo comenzó a admitir como algo normal que el socialismo era la única alternativa – como bien planteaba Chávez –, va a permitir ahora un programa ortodoxo de ajuste neoliberal. Eso va a depender de la resistencia que pongan los sectores. No sabemos qué va a pasar, pero creo que es importante no caer en ese derrotismo, dijo Atilio.

Además, hizo alusión a los referentes históricos que tienen esos procesos progresistas, que indiscutiblemente comienza, “para ser justos y extender el horizonte”, como él mismo dijo, por el Asalto al Cuartel Moncada y luego el Triunfo de la Revolución Cubana, con lo cual sobrevino una reacción muy fuerte del Imperio, se instauran una serie de dictaduras en América Latina, al que denominó el continente con más prolongada experiencia de dominación colonial en el mundo.

A mediados de los 80 se inicia un proceso de democratización y endeudamiento, que 30 años después se acentúa y por tanto ha habido que sacrificar esa democracia, comentó, y puso como ejemplo el caso de Grecia.

Por otro lado, enmarcó la Revolución Bolivariana de Venezuela, iniciada por Chávez, como el punto de arranque de una serie muy importante de transformaciones en la región, con sucesivas victorias electorales de izquierda, que cambiaron de manera decisiva el panorama sociopolítico y por lo tanto la inserción de las universidades en ese mundo cambiante. La más sobresaliente fue el rechazo del ALCA, que marcó el punto más alto de ese proceso de autonomía en la región.

“Estados Unidos procura sacarse de encima algunos de los gobiernos más díscolos de la región”. El bloqueo en contra de Cuba es un ejemplo, expresó, y lo catalogó como un obstáculo permanente en las relaciones con los países al sur del Río Bravo, que insistían en que acabara con el aislamiento de la Mayor de las Antillas.

Sobre el papel de las universidades en ese contexto, dijo que están hoy en día bajo el acoso del neoliberalismo, en un contexto donde cada vez más se necesita fomentar el avance de la paz. “Estamos en un mundo amenazado por esa tercera guerra mundial por etapas, como anunciaba el Papa Francisco, por eso la universidad debe volver a ser un centro que favorezca el diálogo, necesita evitar verdaderos holocaustos, que no van a ser solucionados con más gastos militares, de espionaje”.

En declaraciones exclusivas a la prensa, el politólogo argentino afirmó que otro de los desafíos de esas instituciones es tener la capacidad de pensar creativamente, de responder a los desafíos de la época, dejando de lado las fórmulas ya gastadas. Por ejemplo – cuestionó- cómo vamos a resolver el problema de la crisis en el Medio Oriente, con un pensamiento convencional, reforzando la presencia militar de la OTAN en esa región, dejando de lado el estudio de las raíces profundas que tiene un conflicto como el de Siria.“Se requiere de un pensamiento que trascienda los márgenes de lo que es socialmente aceptable, que suele ser un pensamiento muy conservador”, expresó.

“Necesitamos estimular esa clase de reflexiones y no siempre las universidades lo hacen. Por eso citaba a Julio Antonio Mella cuando decía que estas instituciones están al servicio de las castas plutocráticas, y la pregunta es si hoy las mantenemos al servicio de esas castas que son las grandes corporaciones transnacionales, las mega-corporaciones. Esas corporaciones lo que van a querer es que dejemos el mundo tal como está, ignorando los problemas de fondo, estructurales, la injusticia brutal que impera en el mundo que es la madre de todas las desgracias”.

El consumismo es la manifestación más grande del conformismo, dijo, la idea de que la sociedad está bien y lo que tienes que hacer es pugnar por acceder a un cierto nivel de consumo y comprar todo lo que te ofrecen, aceptar mansamente ser una víctima de las estrategias publicitarias de marketing, no solo comercial, sino político, vender ideas y proyectos políticos.¿Cómo eso se ha traducido en la vida política latinoamericana?: con la proliferación de estudios de mercado político que venden a candidatos como quien vende pasta de diente, aseveró.

Atilio admitió que su impresión es que las universidades no están al margen de todo eso, pero “desgraciadamente somos una institución que está inserta en nuestras sociedades e inevitablemente reflejamos esos valores. Por eso tenemos que estimular aquellos que en las universidades piensen diferente, que se atreven a tener un pensamiento crítico y desafiar las ideas dominantes. Las universidades tienen que ser centro de reflexión crítica. Tenemos que ser un foco de tolerancia de esas ideas de discusión, de diálogo, de debate, lo otro hace que los estudiantes no se interesen”.

En respuesta a Granma sobre los peligros de la progresiva mercantilización del conocimiento, Atilio Borón expresó que “la consecuencia es que vamos a ser todos trabajadores directos o indirectos de las empresas; es lo que dice Noam Chomsky del Modelo Walmart. Si eso sigue avanzado nadie estará a salvo de estar trabajando para la rentabilidad de una empresa a partir de investigaciones en procesos tecnológicos”.

“Eso lo solucionas con un financiamiento público muy fuerte, pero los estados en América Latina están todos con problemas”, expresó, al tiempo que puso como ejemplo a Brasil, México, Argentina, Ecuador, donde “la universidad pública está amenazada por la asfixia financiera que la arroja a manos de las grandes corporaciones”.

Asimismo, apuntó al discurso del General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ante la Asamblea General de la ONU, donde expresaba que el problema no eran los recursos financieros. “Las ganancias de las empresas han sido enorme en todos estos años –concluyó Atilio- no saben qué hacer con el dinero, pero no lo dan, no lo van a poner para pagar impuestos al estado para que financien una educación que se convierta en el elemento crítico del sistema; lo van a poner para seguir alimentando ese círculo infernal donde el dinero genera más dinero, aprovechándose de las investigaciones que con cada vez más frecuencia hacen nuestros investigadores”.

Autor: Lissy Rodríguez Guerrero

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Universidad 2016 abre en Cuba con programa dedicado a la innovación

El X Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2016 abrió sus puertas en Cuba con enfocado en las capacidades de la innovación y su importancia para el desarrollo sostenible.

Al inaugurar el evento en el que participan unos dos mil 500 delegados de más de 60 países, el ministro de Educación Superior de la isla caribeña, Rodolfo Alarcón, resaltó el aporte de los centros de altos estudios al progreso y el bienestar humano.

Durante un acto celebrado en el capitalino teatro Carlos Marx, en el cual participó el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el titular del sector expresó que las universidades son instituciones clave en los procesos de producción, difusión y uso del conocimiento.

Ellas son determinantes en la provisión del potencial humano, el cual significa no solo conocimientos y destrezas, sino también valores y actitudes, agregó en la conferencia inaugural de la cita que sesionará hasta el próximo viernes en el Palacio de Convenciones de La Habana.

De acuerdo con el Ministro, los centros de altos estudios también son fundamentales en los grandes propósitos del desarrollo social, la inclusión y la competitividad, sobre todo en el contexto de una economía globalizada e interconectada.

En ese sentido, el lema de este Congreso, “Universidad innovadora y desarrollo humano sostenible”, sugiere una conexión directa entre los fines de esas instituciones y los proyectos de sociedad, sostuvo frente a 11 ministros de educación superior y más de 150 rectores de diferentes países.

Según indicó Alarcón, la educación, en particular la educación superior, es vital para trabajar a favor de esa visión de futuro que formula la Agenda 2030 aprobada en la Organización de Naciones Unidas.

Al referirse en particular al caso de Cuba, recordó que el Estado caribeño cumplió los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero queda mucho camino por andar.

En la isla, rememoró, se definieron un conjunto de lineamientos que marcan hoy la hoja de ruta de los cambios económicos y sociales que el país está realizando, un contexto en el cual la educación superior debe acentuar sus rasgos de innovadora, científica, humanista y comprometida con el proyecto socialista, apuntó.

Para hacerlo, sostuvo, participamos cada vez más vigorosamente en los esfuerzos de integración de los sistemas universitarios que se despliegan desde América Latina, Iberoamérica y el mundo.

Universidad 2016 comenzará mañana el trabajo en 19 talleres que abordaran diversos aspectos de la educación superior, y paralelamente se realizarán mesas redondas, conferencias y paneles que contarán con la participación de especialistas de alto nivel.

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Conferencia Magistral del Ministro de Educación Superior de la República de Cuba Rodolfo Alarcón Ortiz en la Gala de Inauguración del Congreso Universidad 2016

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